Día de la Futbolista: la revolución nació en MéxicoDeportes 

Día de la Futbolista: la revolución nació en México

Por primera vez festejamos el Día de la Futbolista en Argentina. En medio del tremendo crecimiento en que se encuentra el fútbol femenino, el miércoles 21 de agosto pudimos celebrar esta fecha tan importante. El profesionalismo como principal lucha, el reconocimiento por el que se pelea desde hace añares y la igualdad de oportunidades para todas. Muchas batallas y mucha garra.

Quince años antes de que Diego Maradona se luciera con el mejor gol de la historia del fútbol y con la famosa Mano de Dios, el Estadio Azteca vio brillar a otra estrella argentina. Fue en un partido, casualmente, ante Inglaterra, pero 15 años antes. Elba Selva la rompió en suelo mexicano y convirtió cuatro goles. El encuentro se dio en el marco del llamado “Mundial invisible”. No se lo considera una competencia oficial. Tuvo como campeona a Dinamarca y nuestro país se quedó con el cuarto puesto. El partido contra las británicas terminó 4-1 y fue el 21 de agosto de 1971, por eso se dispuso por ley esta fecha para celebrar este día.

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La historia de Elba no deja de emocionarme. A poco tiempo de viajar, sabiéndose convocada, su participación estaba en duda. Con un hijo pequeño, no podía darse el lujo de viajar a México. Su marido logró convencerla y ella finalmente formó parte de ese plantel conformado por 17 jugadoras amateurs. El apoyo para las chicas fue casi nulo. La FIFA todavía no reconocía al fútbol femenino y la AFA tampoco colaboró. Pudieron participar gracias a que desde México se ocuparon de todos los gastos del alojamiento, la comida y la indumentaria. Hasta les dieron botines: tuvieron que caminar en ellos para adaptarse ya que no estaban acostumbradas.

Tanto Elba como el resto de las jugadoras recuerdan con mucho cariño al público local que las alentó ante Inglaterra. A pesar de tanta alegría, la vuelta a Argentina no fue la mejor. Elba trabajaba en una fábrica pero fue despedida durante el período del Mundial. Colgó los botines y se alejó de las canchas por un tiempo. Ahora, su pasión por el deporte la sostiene en el Polideportivo Municipal de General Rodríguez. Se acercó a ese espacio sin contar quién era ni su pasado en el fútbol. Decidió dejar atrás esa parte de su vida. Sus cualidades saltaban a la vista. Se le hizo imposible ocultar sus experiencias y finalmente reveló su identidad. Como una superheroína que sin querer empezó una lucha que hoy continúan miles de mujeres.

La relevancia que adquirió el fútbol femenino no es casualidad. Viene de años. Cuando la injusticia es grande, la pelea es más fuerte. El deporte tiene connotaciones machistas. El fútbol, sobre todo en la Argentina, tiene mucho de eso. La homofobia en las tribunas tiene niveles altísimos, y el destrato a la mujer también. El famosísimo y retrógrado “el fútbol no es para mujeres, que vayan a lavar los platos” se escucha dentro y fuera de la cancha. No solo no podemos jugarlo, sino que tampoco podemos opinar. Pero mirá si nos van a correr con tanta facilidad de donde queremos estar. Las mujeres reconocemos la injusticia y ya no nos quedamos calladas. Ganar espacios donde radica el núcleo duro del patriarcado en el país es una de las mayores victorias. Impulsada por el movimiento feminista, la fuerza es aún mayor. La revolución de las mujeres abarca cada lugar que nos proponemos, le pese a quien le pese. Nadie quiere que deje de existir el fútbol masculino. Nadie pide que Messi juegue gratis y que Sole Jaimes reciba todos sus millones. Acá hablamos de igualdad, de terminar con el rechazo absurdo. Que las mujeres obtengan una formación deportiva desde niñas, que puedan entrenar sin tener que preocuparse por perder un trabajo.

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Los espacios se están consiguiendo. Ya desde hace varios años contamos con árbitras, por ejemplo. Por parte de las futbolistas, la pelea de Maca Sánchez dio sus frutos. La ahora delantera de San Lorenzo fue el emblema en la profesionalización. Hoy las jugadoras firman contratos, tienen acceso a cobertura médica y beneficios con los que antes no contaban. Suena increíble, pero pasaron años de lucha para conseguir estos avances. En el aspecto dirigencial, muchos clubes cuentan con subcomisiones de mujeres y varias de ellas ya forman parte de las dirigencias. Lucía Barbuto se convirtió en la primera presidenta del fútbol argentino cuando asumió en Banfield.

Son tiempos de cambio. La fuerza de las mujeres se convierte en un viento que aleja las costumbres machistas y la violencia contra nosotras. No nos vamos a cansar de repetir que queremos un mundo más justo para todas y todos y vamos a seguir peleando por eso. Esto es solo el comienzo. Se lo debemos a todas las mujeres como Elba.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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