El valor de las empresas, a precio de pánicoEconomía 

El valor de las empresas, a precio de pánico

Las empresas argentinas que cotizan en Wall Street son consideradas casi como campeonas olímpicas. Desde estas tierras se sabe que hay un largo camino hacia ese altar de las finanzas globales que implica cambios de hábito hacia el interior de las compañías y severas auditorías. Toda una gesta que puede evaporarse, como sucedió en estos días, con la caída en el valor de los bonos y acciones que llevó el valor de esas compañías a niveles de saldo.

El economista Miguel Bein lo califica como precio de pánico. Suele pasar cuando el aire de los mercados está cargado de percepciones negativas hacia el país.

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-¿Podrá revertirse?

-Quien resulte presidente en octubre va a necesitar un discurso épico y mucho talento para generar confianza, señaló el CEO de un fondo de inversión que solicitó el anonimato.

Y añadió: “Argentina está a precio de ganga, pese a que presenta innumerables oportunidades por su potencial. Pero se requieren definiciones. Nadie va a poner un peso, por más barato que resulte si no hay definiciones”, remarcó. Gustavo Neffa, de Research for Traders, observa un cisne negro tras el resultado de las PASO. “Se vislumbra un cambio de la política y de la estructura económica hacia delante. Y esto es difícil de digerir, al menos en estos días, por los dueños del dinero”.

De hecho, el lunes tras las PASO la bolsa porteña se derrumbó 48% en el que fue su mayor derrumbe histórico en un sólo día y el segundo en importancia en el mundo. Ese día, la acción de Mercado Libre, líder en comercio electrónico en todo el continente, bajó de los US$ 650 a US$ 603 y se evaporaron miles de millones de dólares. La firma fundada y dirigida por Marcos Galperín aterrizó en Wall Street en 2007 y en los últimos cinco años ganó 442% en el precio de su acción. Los inversores creen que puede crecer 10 veces más y, sin embargo, no escapa al riesgo argentino. Un artículo de la agencia Bloomberg se preguntaba esta semana cómo dos empresas como Globant y Mercado Libre, que han incrementado 30 y 31% la fuerza laboral pese a la larga recesión de la Argentina, podían ser castigadas. Globant está valuada en US$ 3.300 millones y tiene un futuro luminoso entre las tecnológicas, pero los analistas temen que el “efecto argentina” la arrastre.

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Por cierto y dada su exposición en las leliq, los bancos fueron los más perdidosos. El Galicia, por ejemplo, desembarcó en Wall Street en el año 2000 a un precio de US$ 17,30 la acción. La misma acción cotizaba la semana pasada a US$ 15. Diecinueve años más tarde y pese a su expansión desde entonces, el banco vale menos que el día de su debut.

Otro tanto ocurre con las empresas vinculadas a los servicios públicos cuyas acciones temblaron cuando Alberto Fernández mencionó la posibilidad de desdolarizar las tarifas si es electo presidente. Edenor se valuó en US$ 148 millones, un valor exiguo si se considera que tienen que reponer equipos en dólares. Un caso aparte es Cresud con miles de hectáreas de las mejores tierras y fuerte en la producción de carnes que por su valor de mercado ronda escasos US$ 298 millones si se consideran sus activos.

Ni hablar de YPF que cerró la semana con una capitalización bursátil de US$ 3.794 millones. Son casi 10 veces menos que la colombiana Ecopetrol que por tamaño y perspectivas es mucho menor a la petrolera argentina. Y resulta un valor ridículo si se la compara con Petrobras, que equivale a US$ 85.311 millones. En cuanto a Tenaris, su presencia internacional le permite jugar otro juego y mantener con cierta estabilidad el precio de la acción. Frente a esta debacle, numerosos grupos optaron por recomprar acciones de sus propias empresas, como el Macro o la dueña de Edenor, el grupo Pampa.

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