Inversores en tiempos críticos: las claves para gestionar los ahorrosEconomía 

Inversores en tiempos críticos: las claves para gestionar los ahorros


Fuente: Archivo

Más allá de la codicia y el miedo es el título de un libro de Hersh Shefrin que describe el proceso en la toma de decisiones de un inversor. Este escrito nos ayuda a comprender de qué manera los
mercados se debaten entre el miedo y la codicia, entre el pánico y la avaricia.

El objetivo de esta nota es solamente hablar de los mercados y de los precios de los activos argentinos. Aunque no hay que confundirse y creer que en este contexto solo bajaron los valores de las acciones y los bonos. Bajaron también los valores de los campos, las propiedades, las mercaderías acumuladas sin vender… Somos todos más pobres.

Parto del principio que indica que los mercados no se mueven por lo que pasa, sino por las expectativas previas que los inversores tenían de lo que podía pasar. Si se desilusionan con un balance, con un dato fiscal o de empleo o con un resultado político, las bajas son mucho más grandes e irracionales de lo que indican los propios fundamentos. Y si los datos son favorables, ante la grata sorpresa ocurre lo contrario. En concreto: si una empresa presenta un balance en el que se muestra que ganó 10% menos de lo que pensaba ganar, la acción puede caer 30%, o si ganó un 10% más de lo que se pensaba, la acción puede entonces subir un 30%.

¿Y por qué es así? Porque el mercado negocia confianza y expectativas. Cuando se pierde confianza o se pierden expectativas, no hay discurso, anuncio ni promesa que puede restituirlas de golpe.

Yo creo que pasó un poco eso: el mercado esperaba otra cosa y, como todos, también vota con el bolsillo. Pero el mercado no es sabio y exagera dando grandes oportunidades.

En primer lugar actúa el miedo. Y cualquier precio es oportunidad de venta. Pero luego hay un lindo principio que tiene la vida: el de la dignidad. Y en finanzas existe. Hay un valor, luego de una gran caída, frente al cual el inversor dice: “ya está, me lo quedo”. Hace el duelo y no está dispuesto a vender el activo. Ese es el momento del rebote de mercado.

Un bono que está al 45% del valor o una empresa que vale el 30% de lo que valía una semana antes son argumentos sólidos para estar cerca del valor de dignidad. Es ahí donde parece que se corre el vendedor y, quien quiera comprar, deberá pagar un precio más alto. En este punto es donde empieza el ciclo inverso, en el cual empieza a jugar la codicia.

En estos momentos los conservadores dejan el barco y se suben los especuladores. El conservador piensa que eso ya lo vivió, que no le van a pagar y que, por tanto, es mejor vender todo. No le importa el precio, solo le importa dejar de sufrir. Un especulador piensa en comprar un bono al 45% de su paridad; le importa el precio y no lo que va a pasar en 10 años. Compra para vender más caro.

¿Qué puede pasar, a partir de ese escenario y de esas decisiones, en el mundo de los bonos? A continuación, las diferentes alternativas.

*Hay un 15% de probabilidad de que se pague el bono al 100%. O sea, 15% de probabilidad de duplicar y aun más el dinero invertido.

*A otro 65% de las probabilidades se lo asignamos a un refinanciamiento voluntario a la manera de los que hicieron Ucrania o Uruguay en 2002, aunque las historias no son replicables por las diferencias de culturas y contextos. Si l a Argentina encontrara un sistema amigable, como lo fue el cupón atado al PBI en 2005, habría estiramientos de plazos, baja en los intereses y dos años de gracia. El nuevo bono, ya con mucho menos riesgo de solvencia y liquidez, valdría cerca de 80%. De eso resulta que hay un 65% de probabilidades de ganar casi 60%.

*La probabilidad de un default desprolijo y de mala manera como el de 2002 es de 20%. Hubo una demora de 10 años para cobrar. Los que hicieron juicio (algo que no podría repetirse ahora por cambios en las reglas internacionales) y también el FMI y el Club de París terminaron cobrando el 100%. Y a los argentinos con bonos nos dieron un cupón atado al PBI que permitió recuperar casi el 80% del valor.

Cuando se cambia a inversores de largo plazo por expertos en litigios, es una lástima. Y por hacer antes esto perdimos los juicios con los
holdout, con YPF, con Aerolíneas Argentinas.

¿Qué puede llegar a pasar en el mercado accionario? Provisión de gas y energía, ladrillos, cemento, acero, tecnología, medicina, fertilizantes, cosechadoras, zapatos, materiales para la construcción, calefones, heladeras, etcétera. Esos rubros y otros más están representados por empresas del S&P Merval. Las empresas seguirán estando; solo que hoy valen 30% de los que llegaron a valer. Incluso algunas, como YPF, se fueron a niveles de 2002, cuando ni sabíamos sobre Vaca Muerta.

Una vez que el inversor haga el duelo y vea que ya no tiene 100 sino 30, el “valor dignidad” empieza a actuar y comienza un nuevo ciclo.

¿Quién de los que sigue leyendo este artículo no vivió ya más de cinco crisis? Y aquí estamos. Es la que nos tocó por vivir acá. A otros les tocó Suiza o les tocó Alemania, pero a tantos otros les tocó estar en países con problemas mucho más serios que los nuestros, por temas climáticos, religiosos o étnicos, o por epidemias.

Hay un momento en el cual uno tiene que razonar y encontrarle valor a las cosas. No todo vale nada. El precio es solo un estado de ánimo. El valor dura toda la vida.

Propongo dar una vuelta por la teoría de los ciclos socioeconómicos, una teoría muy estudiada por casi todas las ciencias.

Todos tenemos ciclos buenos donde todo sale bien, pero también todos tenemos de los otros ciclos, esas rachas malas que parecen no terminar nunca pero que un día y casi imprevistamente terminan. Y empieza otra etapa brillante, de esas que nunca esperábamos.

La teoría de ciclos describe cinco etapas. Es bueno identificarlas para manejar mejor las inversiones:

Etapa 1. Cuando una crisis empieza a manifestarse, la mayoría niega en ese primer momento su existencia. Se la niega porque no se la ve, simplemente porque se viene de vivir una buena época. Y eso nos pone algo soberbios, o pasa que, porque nos está yendo bien, uno tiende a subestimar los riesgos. En términos de mercados, empieza la baja con mucho volumen. Uno tiende a confundir una mala inversión con un error de valuación del resto de los operadores. Y se engaña pensando que ya va a subir, que está vendiendo alguien obligado que no entiende nada, etcétera. Quien escucha esas excusas debe vender. Si niegan el problema es porque no lo están viendo. Y no deberían pensar en que cambiarán las circunstancias (recordemos la Argentina en 2000, Estados Unidos en 2007 y Europa en 2010).

Etapa 2. La segunda etapa es la del enojo: con la tendencia definida a la baja, el inversor se enoja y busca culpables: el asesor, el regulador, el gobierno, la oposición, mi pareja, mis padres, etcétera. Para quien escuche esas excusas el consejo es: siga vendiendo. El mercado está más lejos de una solución si solo busca a quien echarle la culpa. En esta etapa, el vendedor llama para vender: ni se apure; es más, si puede, no atienda.

Etapa 3.
La tercera etapa es la depresión. Aquí uno se va al otro extremo. Asume la culpa de todo, se angustia y termina vendiendo a precios ilógicos solo porque está cansado de perder. Es el momento ideal para comprar. El vendedor vende en función del pasado y no del futuro. Es increíble cómo después de dos años de sentirse el mejor y dar vueltas por el mundo como un nuevo rico, pasa a sentirse el peor y a creer que todos tienen razón menos uno mismo. En esta etapa el vendedor llama para vender: usted atienda y compre; no hay necesidad de pelear el precio, el vendedor solo quiere salir.

Etapa 4. La cuarta etapa es la aceptación. Cuando uno asume su nueva realidad y su patrimonio es cuando empieza a mirar más para adelante que para atrás. Como toda comparación con el pasado es buena, van mejorando los ánimos. Aquí compre más y más rápido. Llame usted al vendedor. Es cuando empieza la suba en serio.

Etapa 5.
La quinta etapa es de euforia, al límite de la soberbia. Aquí uno se empieza a sentir un ganador, la crisis queda lejos, se ve superada y se pondera de más la actuación de uno por encima del contexto. El paso del tiempo hace olvidar o subestimar el pasado. Es momento de especular, porque los precios pueden mejorar más, pero estamos cerca de los máximos y es probable que lo llamen compradores rezagados: atienda y póngales su precio de venta. Los ciclos siempre se repiten, solo que, ahora, cada vez más rápido.

El autor es licenciado en administración con un posgrado en finanzas. Gerente de Desarrollo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, director del IAMC, consultor del lab. de finanzas de la UADE

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