Mauro Roca: “Si vuelven las políticas adoptadas hasta 2015, reestructurar la deuda será inevitable”Economía 

Mauro Roca: “Si vuelven las políticas adoptadas hasta 2015, reestructurar la deuda será inevitable”


Mauro Roca

ARGENTINOS EN EL MUNDO. Mauro Roca estudió economía en la Universidad Nacional de Córdoba e hizo un posgrado en el CEMA; cursó su doctorado en la Universidad de Columbia y trabajó en bancos de inversión: pasó por Lehman Brothers, Barclays Capitals, Deutsche Bank y Goldman Sachs; tuvo un paso por el Fondo Monetario Internacional y en la actualidad está en el fondo de inversión TCW

Mauro Roca vive hace 17 años en el exterior. Su primer destino afuera fue Nueva York, lugar al cual llegó para cursar el doctorado en economía en la Universidad de Columbia. Se recibió con distinciones y se quedó unos años en la ciudad para trabajar en Wall Street. La crisis financiera de 2008 lo encontró en en Lehman Brothers, el banco que tuvo que presentar su quiebra tras la crisis de las hipotecas subprime. Luego de ese hecho, empezó a trabajar en el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero estuvo solo un año en Washington. Regresó a Nueva York, hasta que en 2017 pasó “al otro lado del mostrador”: dejó los bancos de inversión y ahora maneja una cartera de mercados emergentes para el fondo TCW.

En una entrevista con lanacion, el economista cordobés dijo que “la reestructuración solo será altamente probable si no se logra recuperar el acceso a los mercados”, y señaló que la Argentina no tiene una carga de deuda que sea menos manejable que la de muchos otros países. “La deuda solo se convierte en un problema si no se adoptan las políticas económicas apropiadas”, indicó.

-Estaba en Wall Street cuando sucedió la crisis financiera de 2008. ¿Desde adentro se advertía que podía ocurrir una crisis de tal envergadura o fue un cisne negro?

-Generalmente las crisis se desatan de forma repentina y son difíciles de predecir, por definición. En ese momento había conciencia de que el crédito en general estaba extendido y de que había un elevado apalancamiento. Eso podía estar alimentando burbujas financieras (precios de activos por encima de valores intrínsecos), pero también resultaba difícil identificarlas. Lo que a posteriori parece evidente, no lo es tanto a priori.

-Algunos hablan de una nueva crisis financiera después de 10 años de tener tasas bajas, ¿cree que puede ocurrir nuevamente lo que sucedió en 2008?

-La situación o los riesgos actuales son diferentes a los de una década atrás. Mientras que en 2008 la crisis fue primordialmente crediticia, los riesgos actuales están relacionados con una pérdida de confianza originada en incertidumbre política. La elevada incertidumbre desalientan la inversión y el comercio internacional, lo que en definitiva resulta en una desaceleración económica e incrementa los riesgos de recesión.Un problema importante es que esta desaceleración se produce en un contexto de elevada liquidez global, debido a los años de bajas tasas de interés y de balances crecientes de los principales bancos centrales. De hecho, una proporción extraordinaria de bonos soberanos está ofreciendo rendimientos nominales negativos. Entonces, existe un riesgo importante de que la política monetaria no sea tan efectiva en el futuro cercano como lo fue en 2008. En definitiva, la política fiscal tendrá que asumir un rol más activo pero eso puede quedar nuevamente supeditado a nuevos riesgos políticos o verse restringido por déficits fiscales.

-¿Qué impacto generó en los mercados internacionales el reciente cambio de ministro de Hacienda en la Argentina?

-No tuvo un impacto significativo. En general, se interpretó como una oxigenación tendiente a encarar el final del presente mandato presidencial y como algo que, a la vez, asegura la continuidad de políticas.

-¿Qué margen de maniobra tendrá el nuevo ministro, teniendo en cuenta que luego de las PASO el Gobierno perdió poder de fuego para establecer expectativas futuras?

-El gobierno actual todavía tiene mucho impacto en la formación de expectativas. En primer lugar, si bien existe una alta probabilidad de que Alberto Fernandez resulte elegido presidente, eso debe formalizarse en octubre. Y segundo, el gobierno saliente todavía tiene que manejar la transición de la mejor manera posible. Las medidas que adopte durante estos cuatro meses serán cruciales para determinar las condiciones iniciales de la administración entrante.

-¿De confirmarse el resultado de las PASO, qué necesita Fernández para que se le abra de nuevo el mercado de crédito?

-Lo primordial es presentar un programa integral para evaluar el efecto y la consistencia de las distintas acciones que se pretendan tomar si Alberto Fernández resulta electo presidente. De lo contrario, será difícil que declaraciones aisladas y muchas veces contradictorias, generen la confianza necesaria para recuperar el acceso al crédito internacional. Por el momento, no está claro si se pretende continuar el sendero de consolidación fiscal iniciado por el Gobierno, si retornarán a la dominancia fiscal de la política monetaria, si las reservas internacionales se usarán para fines diversos, o si se reintroducirán los controles de capitales. Sobre todo, Fernández tendrá que comunicar convincentemente que, en caso de ser elegido, no se incurrirá en errores de política económica de gobiernos anteriores, que en definitiva crearon los desbalances macroeconómicos que este gobierno todavía está tratando de arreglar.

-En caso de que no se logre generar esa confianza, ¿la reestructuración es inevitable?

-La reestructuración solo será altamente probable si no se logra recuperar el acceso a los mercados. La Argentina tiene una carga de deuda tan manejable como la de muchos otros países emergentes. De hecho, una parte importante de la deuda es intra-sector público y con organismos internacionales, lo que reduce el riesgo de
roll-over (renovación). La deuda solo se convierte en un problema si no se adoptan las políticas económicas apropiadas. Si se retorna a las políticas que se adoptaron hasta 2015 y que fueron el origen de los problemas actuales, la restructuración de la deuda será inevitable. No alcanza con anunciar la intención de repagar la deuda si eso no se acompaña con políticas económicas que permitan estar en condición de seguir honrándola. Los mercados evaluarán tanto la intencionalidad como la capacidad de continuar pagando la deuda. En este sentido, las políticas que se adopten serán fundamentales para determinar esa capacidad de pago. Una continuidad de políticas disminuiría significativamente el riesgo de llegar a una situación donde la restructuración sea inevitable.

-¿Qué consecuencias trae encarar una restructuración?

-Una restructuración de deuda puede tener efectos muy negativos en la actividad económica. Los efectos recesivos dependerán de cómo y cuán rápido se resuelva esa restructuración. El riesgo es que una restructuración poco amigable o desordenada no solo aborte la incipiente recuperación económica, sino que prolongue el escenario de estanflación.

-¿Se puede seguir confiando en las encuestas para hacer inversiones? ¿Qué otras parámeros toman en cuenta los inversores antes de tomar decisiones en un período previo a una elección?

-Evidentemente, las encuestas en la Argentina terminaron siendo un instrumento de desinformación. Eran conocidos los problemas metodológicos y la falta de objetividad en algunos casos, pero la magnitud del yerro conjunto es difícil de explicar. El problema no es solo que todas las encuestas fallaron, sino que lo hicieron de la misma manera y en el mismo sentido. De todas formas, los inversores profesionales no se basan solamente en encuestas para tomar sus decisiones previas a una elección. En general, un inversor internacional toma sus decisiones luego de un minucioso balance de riesgos y retornos esperados en los diferentes escenarios posibles, dados los precios de los activos y las condiciones actuales tanto de la Argentina como del contexto global. Las encuestas son solo una pieza de información, o de desinformación, adicional.

-En 2018, ¿qué impacto tuvo para los inversores que la Argentina vuelva a pedirle un préstamo al FMI?

-Más allá de la asistencia financiera, que permitió suplir el difícil acceso al mercado internacional de capitales, la importancia del programa del FMI fue asegurar un conjunto de políticas tendientes a avanzar consistente y coordinadamente en todos los frentes, para finalmente corregir los grandes desequilibrios macroeconómicos y las distorsiones de precios relativos. Hasta ese momento, la consolidación fiscal se había efectuado principalmente mediante el ajuste de tarifas, y la política monetaria era el principal instrumento de estabilización. Esa inconsistencia de políticas durante los dos primeros años de gobierno estaba lejos de ser óptima o sostenible y, por lo tanto, fue gradualmente erosionando la confianza de los inversores. La revisión de metas de inflación a finales de 2017 y la posterior baja forzada de tasas de interés terminaron de dinamitar la confianza. Por eso, el préstamo del FMI dio una inmejorable oportunidad para barajar de nuevo y recuperar esa confianza.

-¿Cómo ven afuera la política de agregados monetarios, algo casi inusual en el mundo?

-Lo importante es tener un régimen monetario creíble, sostenible y que apunte a objetivos claros. Además, también es fundamental que los instrumentos que se utilicen para cumplir dichos objetivos (sean agregados monetarios o tasas de interés) se manejen consistentemente y sin desviarse de la consecución de las metas. Sin lugar a dudas, en la Argentina el único objetivo que tiene que perseguir el Banco Central es reducir una inflación excesivamente elevada. El instrumento que se use para ese fin no es lo primordial, en la medida en que se use correctamente. Su elección debe basarse en la facilidad para controlarlo y en la efectividad de los diferentes mecanismos de transmisión monetaria. En la Argentina, por el momento es más efectivo un manejo de agregados monetarios que de tasa de interés, debido al poco desarrollo del canal crediticio y al poco impacto que tiene la comunicación del Banco Central por su historia de traspiés monetarios. Entonces, la política de agregados monetarios es apropiada en el contexto actual. Primero, porque el Banco Central tiene un control directo e inmediato de la base monetaria. Segundo, porque facilita el seguimiento diario de la implementación de política monetaria. Tercero, porque su sencillez facilita la comunicación y permite tener cierta influencia en la formación de expectativas. En el futuro, en la medida en que se logre controlar permanentemente la inflación y ello permita desarrollar el canal de crédito, es de esperar que el Banco Central adopte la tasa de interés como su principal instrumento de política monetaria, al igual que la mayoría de los países. Pero todavía falta mucho para siquiera plantearse esa posibilidad.

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