Lisi Estarás, una coreógrafa en busca de la identidadEspectáculos 

Lisi Estarás, una coreógrafa en busca de la identidad

La Compañía Nacional de Danza Contemporánea, que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación y dirige Margarita Fernández, estrena Vernáculos, una obra que Lisi Estarás, coreógrafa argentina residente en Bélgica, creó junto con los bailarines de la compañía. En 2018, Estarás también había montado una obra para el Ballet Contemporáneo del San Martín, que como Vernáculos gira alrededor de un tema que está en el núcleo de sus inquietudes: la identidad.

Lisi Estarás nació en la ciudad de Córdoba en 1971 y cuando tenía 19 años dejó el país rumbo a Israel; allí formó parte de la Batsheva Dance Company, del gran Ohad Naharin, y luego se mudó a Bélgica donde comenzó a trabajar con la Compañía C. de la B. de Alain Platel y paralelamente a desarrollar sus propios proyectos como coreógrafa.

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-¿Cómo describirías “Vernáculos”?

-Siempre vinculo mis obras nuevas con lo que me está pasando en un momento determinado; en este caso, el hecho de tener una beca para investigar sobre “el arte en bruto” me llevó a la idea de “bailar en bruto” y de allí al folclore: cuál sería mi folclore, o el de los bailarines con los que estoy trabajando. Y como es siempre una mezcla de algo propio con algo que está tomado de otro lado, esa mezcla fue una de las pautas del trabajo: es decir, tratar de llegar a un lugar original, único, que no es danza ni son pasos.

Lisi Estarás, coreógrafa argentina, y cuya conexión con el folclore es el malambo. Foto: Juan Manuel Foglia

-¿Qué sería entonces?

-Un comportamiento que conduce al movimiento; es ahí donde puedo encontrar algo en bruto. Después hay otro millón de detalles que utilizo: listas de acciones de acuerdo a una temática específica o a una emoción. Y finalmente, el parkour.

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-¿Te referís a ese deporte que consiste en desafiar obstáculos en un contexto urbano?

No, me enteré hace poco de que existe ese deporte; hablo de parcour, que en francés significa recorrido, ir de un lugar a otro, tanto físico como emocional. Lo aplico en el sentido de inventar patrones de movimiento y que en realidad no se proponen llegar a un lugar determinado.

-¿Todos estos elementos entran en juego en “Vernáculos”?

-Fueron mi fuente de inspiración.

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-¿Podrías ampliar la definición de “arte en bruto”?

-Empecé a interesarme por esta corriente a partir de mi trabajo con gente que tiene Síndrome de Down. Mucha de esta gente -y también autistas y personas con problemas psiquiátricos- pinta, hace música o arquitectura sin tener una formación específica; me hizo preguntarme entonces por qué no hay danza en bruto.

-¿Cómo aparecería una danza en bruto en bailarines que ya traen grandes habilidades técnicas?

-Esa es la cuestión. A los bailarines que estamos formados nos resulta difícil sentirnos en bruto, pero es una mezcla de las dos cosas a la que después hay que darle forma.

-Te interesa, decías, que cada bailarín encuentre su folclore propio. Pero el folclore es siempre el fruto de una expresión colectiva. ¿Te estás refiriendo a otra cosa?

-El folclore individual no existe, es cierto. Pero los hice crear movimientos en tríos o cuartetos para que inventaran algo diferente.

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-¿Tenés alguna conexión con las danzas folclóricas argentinas?

-Particularmente, con el malambo, una danza que me cautiva; tomé clases algunas de las veces que vine a Córdoba, y también en Bélgica, donde conocí un santiagueño que daba cursos particulares.

-Te fuiste a los 19 años de la Argentina, viviste y trabajaste en Israel, estás instalada en Bélgica desde hace muchos años, hablás hasta hoy con una marcada tonada cordobesa. ¿Hay algún lugar o cultura con los que te identifiques?

-La identidad es para mí un dilema y no creo que tenga una pronta solución. Las obras que compongo rondan siempre mis recuerdos de la Argentina y también mi pertenencia al judaísmo. Creo que mi marca es el desarraigo, aunque no lo vivo de una manera dramática.

Dónde y cuándo

Vernáculos va martes y jueves a las 20, en la Sala Argentina del CCK, Sarmiento 151. Entrada libre hasta colmar la capacidad de la sala. Hasta el 24 de septiembre.

WD

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