Gran Premio Jockey Club: el “déjà vu” que provocó Roman Joy y las historias detrás de otros dos éxitos inolvidablesDeportes 

Gran Premio Jockey Club: el “déjà vu” que provocó Roman Joy y las historias detrás de otros dos éxitos inolvidables


Roman Joy, con Eduardo Ortega Pavón, se quedó con el Gran Premio Jockey Club por medio pescuezo sobre Imperador Fuente: LA NACION – Crédito: Carlos Lares

Carlos Felice habló de “déjà vu” cuando la victoria de
Roman Joy en el
Gran Premio Jockey Club (G1) era un hecho. Su potrillo había ganado el segundo paso de la

Triple Corona

, en el césped pesado de

San Isidro,

y ese final ajustado de este sábado, con medio pescuezo de ventaja sobre Imperador, le trajo a la memoria al propietario el desenlace de la misma carrera pero de hace 24 meses, cuando Village King se impuso por el hocico. En tres años, ganar dos veces el clásico más antiguo del calendario argentino es casi milagroso. Además de tener que resistir lo que implican dos finales cabeza a cabeza semejantes.

“Hasta anoche era una fija para mí. Hoy, por lo que llovía, estábamos en manos de Venecia”, apuntó. Esa hija que falleció en 2017, pocos días antes de su primer festejo en el Jockey Club, es su dios, el ángel que motivó el cambio de nombre de la caballeriza. Así, Keyser Soze mutó en
El Ángel de Venecia. Felice es el secretario general de la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA) y la cara visible del grupo que tiene una pata fundamental en Horacio, el peón, que camino a la veterinaria no cabía en su emoción. “Voy a poder terminar la casita”, aseguró.

El GP Jockey Club

Para
Eduardo Ortega Pavón, el jockey, y
Carlos Daniel Etchechoury, el entrenador, fue sentir el desquite de la derrota ajustada en la Polla, ante Miriñaque, esta vez cuarto. El primero sonreía cada vez que escuchaba llover en los días previos. “Venía muy fácil. Al llegar a la recta los venía pisando a los cuatro que tenía adelante y desde los 400 metros, guapeó”, reflejó el paraguayo. ”
Correrlo en Palermo fue una locura, porque llegó con poca preparación, pero esta vez llegamos mejor”, agregó el preparador. Un verdadero trabajo de equipo.


Carlos Felice recibió la copa del GP Jockey Club de manos de Miguel Crotto Sojo, presidente de la entidad madre del turf aergentino Fuente: LA NACION – Crédito: Carlos Lares

Hubo otros dos grandes ganadores en la tarde. Uno fue
Calzonetti, que se quedó por un cuerpo y medio con el Suipacha (G1), una prueba que un potrillo no ganaba desde 1998. El otro resultó
El Consorte, que al vencer de punta a punta en el GP San Isidro (G1) hizo sentir que la familia Martín Ferro tenía la bola de cristal: Enrique, el entrenador del vencedor, optó por dejar en el box a Power Up, de la misma caballeriza, y el escolta fue Willander, al que prepara su hijo Nicolás.

Calzonetti es la mayor conquista de
Brian Enrique, el jockey que las dos veces que lo montó lo hizo con éxito. Hasta ayer, en la casa del jinete no había un trofeo de Grupo 1. Nacido hace 25 años en Esperanza, una ciudad cercana a la capital santafesina, Brian lleva un lustro en las pistas y en esta temporada puso a prueba su temple cuando una caída lo dejó fuera de competencia por tres meses, con la clavícula derecha fracturada. Aquel día fue uno de los que peor la sacaron en la cuádruple caída en la que estuvo involucrado Jorge Ricardo, que apenas lleva unos días ejercitando y no ha vuelto a correr. Mientras el jockey se recuperaba, el potrillo se hizo ganador clásico en Palermo, en el Estrellas Junior Sprint (G3). Sus vidas volvieron a unirse ayer.

El GP Suipacha

Para el propietario de Calzonetti,
Marcos Fiel, se trata del triunfo de la perseverancia. “Estuve 12 años sin ganar una carrera. Yo soñaba con ver mi chaquetilla en la pista. Quería ver mis caballos ahí, me conformaba con eso. Y ahora, los dos únicos que tengo están ganando clásicos”, sostiene. En el viaje de regreso a Corrientes va a revivir una y mil veces las imágenes que le quedaron en las retinas. “Al potrillo lo compré en un remate de La Pasión, porque venía siguiendo a la madre. A Expressive Smart [ganó un Grupo 1 en junio, además de otras seis carreras], en uno de Firmamento; fue de los últimos que vendían”, agregó.

El GP San Isidro

Con El Consorte,
Lautaro Balmaceda también ganó por primera vez un gran premio. “Decir que estoy contento es poco. Siempre lo soñé, y más con este caballo, al que le tenía mucha fe. Había corrido varios clásicos grandes pero nunca con tantas posibilidades, y creo que lo más cerca que había llegado era quinto”, contó el jinete nacido hace 29 años en la localidad cordobesa de Achiras.

No es de los que tienen más oportunidades. El entrenador Martín Ferro sí se las brinda. “Estaba caliente por la largada externa que nos había tocado, pero le dije a Lautaro que fuera adelante y manejara el desarrollo, que no iban a ir a buscarlo. Y en la recta final, que buscara de mitad de cancha para afuera, que era el mejor lugar”, reveló Quique. Todo salió así y para el preparador fue la segunda conquista seguida en ese cotejo. El año pasado festejó con Nicholas, al que piensa devolver a las pistas pronto. También a El Margot, una celebridad. “El secreto es cuidarlos para preservarlos competitivos por varios años. Por eso no arriesgué a Power Up, aunque está en un gran nivel”, explicó.

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