¿Pesadilla o desquite? Estudiantes y Milito vuelven a tener por delante a su verdugoDeportes 

¿Pesadilla o desquite? Estudiantes y Milito vuelven a tener por delante a su verdugo


Gabriel Milito está bajo observación y críticas en Estudiantes; este lunes, por la Superliga, se topará con Central Córdoba, que el miércoles lo eliminó de la Copa Argentina. Crédito: Marcelo Aguilar
18 de octubre de 2019  • 02:46

La herida está abierta, todavía duele la eliminación de la Copa Argentina. El country de City Bell fue el escenario de las definiciones, el espacio en donde el presidente Juan Sebastián Verón y el secretario técnico Agustín Alayes, después de reunirse con el director técnico Gabriel Milito, determinaron que el entrenador conduzca al equipo el lunes, cuando visite a Central Córdoba, de Santiago del Estero, por la 10ª fecha de la Superliga. Sí, el mismo rival que un día antes se aprovechó del desconcierto del Pincha será quien le tomará el pulso al ciclo, el que evalúe si existe una reacción futbolística, una muestra de rebeldía frente a la adversidad.

Con la tabla de los promedios acechando, la figura de Milito se fue debilitando. Por la escasez de resultados, pero también porque el equipo no ofrece respuestas, repite errores -como lo reflejó el capitán Mariano Andújar, que respaldó al DT y expuso al plantel por el delicado presente-, no enseña un plan de juego y los ensayos que ejecuta el cuerpo técnico confunden en lugar de ofrecer soluciones. En la derrota con Central Córdoba, por la Copa Argentina, dispuso una línea de tres defensores que abrió espacios para que el rival explote con la velocidad de Jonathan Herrera y Gervasio Núñez; dos jugadores con recorrido como Jonatan Schunke y Gastón Fernández entre los suplentes y sin ser utilizados como recambio, otra medida que no encontró buena recepción.

La ausencia de un nombre que le aporte una propuesta superadora a este presente de Estudiantes empuja a quienes conducen a sostener al actual entrenador. Una jugada de riesgo y que tendrá un seguimiento minuto a minuto, porque un nuevo tropiezo ante el mismo rival que lo dejó vacío de la Copa Argentina provocará una nueva evaluación, aunque con un panorama más revuelto, de mayor confusión. Una derrota no hundirá a Estudiantes en los puestos de descenso, pero con el clásico a la vuelta de la esquina -será en tres fechas, en el Bosque, después del juego con Rosario Central, otro de los clubes que pelean por mantener la categoría- la situación será más crítica, la figura de Milito estará aún más desgastada y la posibilidad de que aparezca un reemplazante para sortear en sus primeros pasos pruebas de alto riesgo, menos probable.

La inminente vuelta a 1 y 57, la reinauguración del mítico estadio, un espacio que está repleto de historia y hazañas, queda opacado por el presente futbolístico. Estudiantes necesita redescubrirse, reactivarse, y para forjar ese compromiso necesitará el lunes, en Santiago del Estero, demostrar la templanza que en el pasado lo convirtió en el León.

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