Fórmula 1: la ilusión de Hamilton de salir campeón donde Reutemann sufrió un desengañoDeportes 

Fórmula 1: la ilusión de Hamilton de salir campeón donde Reutemann sufrió un desengaño


El británico Lewis Hamilton tendrá en el Gran Premio de Estados Unidos la segunda oportunidad en la temporada de consagrarse campeón Fuente: AP

Segunda oportunidad en siete días. La victoria que
Lewis Hamilton construyó el domingo pasado en México, con la estrategia que trazó el director técnico de James Allison, resultó insuficiente para su ambición. El británico intentará cerrar en el Gran Premio de los Estados Unidos la temporada, sellar el título y convertirse en
séxtuple campeón de la Fórmula 1. De lograr la nueva corona, tercera consecutiva, superará la marca de
Juan Manuel Fangio y quedará al acecho de
Michael Schumacher, único piloto en la historia que celebró en siete ocasiones. Terminar en el séptimo lugar del clasificador final le alcanzará a Hamilton para festejar y, a la vez, derribar las escasísimas ilusiones de arrebatarle el cetro que abraza su compañero Valtteri Bottas. Una lucha que resalta la hegemonía de Mercedes, que encadena seis años como vencedor entre los Constructores.

El circuito de Austin, en Texas, será por octava vez el escenario de la F.1 en los Estados Uniodos. Sin dudas, es el Gran Premio que más varió su sede: Watkins Glen, Indianápolis -en 2005 se desarrolló el GP con menos autos de la historia: seis, después que los que calzaban neumáticos Michelin se retiraran de la grilla, tras cumplir la vuelta de formación, por cuestiones de seguridad-, Detroit, Phoenix, Sebring, Riverside y Dallas; también tuvieron sello propio Long Beach, donde Carlos Reutemann triunfó con Brabham en 1974 y Ferrari en 1978, y Las Vegas, trazado en el que Lole sufrió la mayor frustración de su brillante trayectoria automovilística, al perder por un punto el título con Nelson Piquet, en 1981. La F.1 ahora desea imponer Miami como nuevo espacio, aunque ya existen vetos y voces contrarias para establecer la carrera en la zona de Miami Gardens, más precisamente en el estadio de Miami Dolphins, equipo de la NFL.

Solo en el GP de Alemania, en Hockenheim, Hamilton estuvo por debajo del 7mo puesto -finalizó 9no-; la uncécima carrera de la temporada tampoco le sonrió a Bottas, que tras despistarse abandonó en el giro 56. Austin se presenta como un dibujo amigable para el británico, que ganó en cinco de las siete visitas de la F.1; Sebastian Vettel (Red Bull), en 2013, y Kimi Räikkönen (Ferrari), el año pasado, los dos restantes pilotos que se treparon a lo más alto del podio en ese autódromo. Las espadas de Mercedes vencieron en 13 de los 18 Grandes Premios, una decena le corresponde a Hamilton, que acumula 83 triunfos y tiene en la mira los 91 éxitos de Schumacher. En su poder ya tiene el récord histórico de poles: 87.


El Mercedes N°44 de Hamilton en el garage de la escudería de Brackley; con el séptimo puesto, el británico se consagrará séxtuple campeón de la F.1 Fuente: AP

Los argumentos para que Hamilton se consagre el fin de semana se multiplican. Las estadísticas lo favorecen -Bottas tiene como mejor clasificador en Austin los 5tos puestos en 2014, 2017 y 2018, el primero con Williams y los dos restantes con Mercedes-, pero también la experiencia para soportar y reponerse de los momentos críticos y el talento y la fortaleza mental para marcar pautas frente a rivales externos como Vettel, en 2018, o que comparten el mismo techo, como sucedió con Nico Rosberg en 2015. Así, los 74 puntos que separan a Hamilton de Bottas agigantan la figura del británico y empequeñecen al finlandés.

La desilusión de Reutemann

Si Hamilton se siente cómodo al momento de correr en los Estados Unidos -una victoria en Indianápolis y cinco en Austin-, los tres triunfos en 16 presentaciones se expresan como una floja maraca para Reutemann; el registro se hace más doloroso si se contemplan los siete abandonos y se convierte en frustración cuando la referencia es el 8avo puesto en el Gran Premio de Las Vegas, de 1981. Lole arribó a la última cita del calendario con un punto de ventaja sobre Nelson Piquet (Brabham), 48 a 47. La carrera del santafesino en el dibujo que se trazó en la playa de estacionamiento del hotel Caesars Palace fue una calamidad y el escaso apoyo que le brindó Frank Williams se terminó de evidenciar aquel 17 de octubre.


Gran Premio de Las Vegas 1981: Reutemann (Williams) viaja adelante de Piquet (Brabham); la temporada consagraría campeón al brasileño, que aventajó por un punto al Lole Crédito: Twitter

Cuando Williams contrató a Reutemann, las negociaciones empezaron en 1979, cuando participaba con Lotus, se estableció que Alan Jones y Lole tendrían idéntico material, aunque el equipo empujaría al australiano a ganar el título en 1980, algo que terminó sucediendo. El santafesino tomó esa aventura para realizar un minucioso aprendizaje del modelo que se le ofrecían y le apuntó al año siguiente. La victoria en el estreno en Sudáfrica lo envalentonó y resultó modesto al no competir por la victoria con Jones en Long Beach. El cartel Jones-Reut en Jacarepaguá, Brasil, rompió el clima. La promesa del dueño de la escudería de darle el mejor motor Cosworth, el 349, en Hockenheim, no se cumplió, aunque Reutemann era puntero con 43 puntos, contra los 26 de Piquet y 24 de Jones.

Österreichring y Zandvoort estropearon al argentino, que se reactivó en Monza. Las Vegas era a todo o nada. Williams viajó con cuatro autos y aunque Jones no tenía posibilidades de repetir la corona, Williams deseaba convencerlo de que no se retirara. El FW07/12 rindió como Reutemann esperaba y marcó la pole, pero su temor era que le asignaran el FW07/17 para la carrera. El presagio se cumplió y la debacle se observó en la pista: un coche difícil de conducir, con neumáticos desequilibrados y una caja de velocidades que no respondía. El quinto puesto de Piquet consagró campeón al brasilero; Lole, 8avo y abatido, miró a lo lejos el festejo del ganador. Alan Jones.

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