Argentino Abierto de polo. El placer de ver grandes shows mundiales y el orgullo de protagonizar otroDeportes 

Argentino Abierto de polo. El placer de ver grandes shows mundiales y el orgullo de protagonizar otro


Delante del Movistar Arena, protagonistas de la zona A del Abierto de Palermo: La Dolfina (Pablo Mac Donough), La Aguada (Alejandro Novillo Astrada), La Dolfina Polo Ranch (Guillermo Terrera), La Ensenada (Juan Martín Zubía) y La Irenita (Clemente Zavaleta). Fuente: LA NACION – Crédito: Fernando Massobrio

“Impresionante”, repite
Alfredo Cappella Barabucci. Lo dice por el concierto de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina que presenció pocos días atrás (le gusta más este que aquel), y también por el estadio. El Buenos Aires Arena, que al menos en estos primeros cinco años es el Movistar Arena, se erige imponente casi en el medio de la ciudad y va descubriéndose de a poco a los porteños y sus vecinos más cercanos. Se lo estrenó el primer día de este mes y ya lo conoce uno de los diez polistas reunidos por
LA NACION para su 21ª producción de fotos previa a un
Abierto de Palermo:
Pablo Mac Donough, de La Dolfina;
Gonzalo Pieres (h.), de Ellerstina;
Facundo Sola, de Las Monjitas;
Guillermo Terrera, de La Dolfina Polo Ranch; Cappella Barabucci, de La Albertina;
Alejandro Novillo Astrada, de La Aguada;
Ignacio Laprida, de Cría Yatay;
Juan Martín Zubía, de La Ensenada;
Clemente Zavaleta (h.), de La Irenita, y
Bartolomé Castagnola (h.), de La Natividad. Una más de un rito que nació en 1999.

A tres kilómetros del Campo Argentino de Polo se ubica el moderno coloso techado, contiguo a la cancha de Atlanta, en Villa Crespo. “Impresionante”, insiste el back, fascinado por aquel show de los cantantes españoles y por las instalaciones del reducto para espectáculos más nuevo del país.

Desde el escenario, que está en plena preparación para otra función, los jugadores aprecian las 4218 plateas de la primera bandeja y las 3036 del piso superior, a las que se agregan unos 4000 asientos en el campo. Aproximadamente 11.000 lugares, entonces, ofrece el Buenos Aires Arena para espectáculos musicales y más de 7000 para acontecimientos deportivos como los que estos polistas suelen presenciar en grandes urbes del planeta.


Detrás, el escenario y algunas de las 7254 plateas fijas y las aproximadamente 4000 removibles del Arena; delante, integrantes de la zona B del Argentino Abierto: Cría Yatay (Ignacio Laprida), La Natividad (Bartolomé Castagnola -h.-), Las Monjitas (Facundo Sola), Ellerstina (Gonzalo Pieres -h.-) y L Fuente: LA NACION – Crédito: Fernando Massobrio

Roger Waters, Rod Stewart y Andrea Bocelli son algunas de las estrellas que ellos disfrutaron en estadios cubiertos famosos en el mundo. Los más frecuentados son el O2 Arena, donde esta semana se celebra el Masters de tenis masculino, y el American Airlines Arena, sede de los partidos de Miami Heat en la NBA. Londres y “la ciudad menos estadounidense de Estados Unidos” están a mano para los polistas argentinos de alto handicap, porque a menos de 100 kilómetros de ellas protagonizan cada año las temporadas inglesa y de Palm Beach.

The Rolling Stones, Coldplay, Guns N’ Roses, AC/DC, Gaudio vs. Coria (final de Roland Garros 2004), Liverpool 4 vs. Barcelona 0 (la remontada de la serie que terminó 4-3, este año), Argentina vs. Holanda del Mundial Alemania 2006 (0-0), Nadal vs. Djokovic (definición de Wimbledon 2010), Barcelona vs. Manchester United con un gol de Messi (final de Europa de 2011), el Masters de Augusta, Fórmula 1… Por su trabajo, estos diez jugadores pudieron ver semejantes espectáculos: el polo profesional del más alto nivel, que se desarrolla en lugares importantes del exterior y entre patrones acaudalados, permite acceder a tales privilegios.


En el palco VIP del Arena: Juan Martín Zubía (La Ensenada), Pablo Mac Donough (La Dolfina), Ignacio Laprida (Cría Yatay), Facundo Sola (Las Monjitas), Guillermo Terrera (La Dolfina Polo Ranch), Clemente Zavaleta (La Irenita), Gonzalo Pieres (h., Ellerstina), Bartolomé Castagnola (h., La Natividad), Fuente: LA NACION – Crédito: Fernando Massobrio

Un caso especial es el de Gonzalo Pieres (h.), que durante un tiempo fue embajador de una famosa marca suiza de relojes y cumplió el sueño de todo aficionado fanático al deporte: ser testigo de los grandes acontecimientos. “Gracias a Rolex terminé conociendo esas cosas. El polo viene relacionando deportistas y uno va ganando contactos y accediendo a otros deportes. Del Potro, Leonardo Ponzio, golfistas… A ellos los interesa venir al polo, y a uno, ver otros deportes. Tevez vino con Schiavi a Ellerstina para jugar al golf. Es buen golfista, ¿eh?”, cuenta el número 2 de Ellerstina. “Hay más intriga de los otros deportistas; el polo se ha hecho un poquito más conocido. Por ejemplo, este año terminé conociendo a Djokovic en España por un amigo en común, que preguntó si podía venir. Yo no sabía si estaba cargándome o no… Y también conocemos a Shevchenko, el exdelantero de Milan, hoy entrenador de Ucrania”, comenta el mayor de los Pieres, el que más corto está de tiempo en el Arena porque quiere estar aunque sea un ratito en el asado de despedida a un patrón indio que se instaló por unos días en el club de General Rodríguez. Al postre, pero Gonzalo llegará…

“Impresionante”, coincide Facundo Sola con Cappella Barabucci acerca del estadio. “Acá me gustaría ver muchos espectáculos. Todos los históricos me encantan”, apunta el delantero de Las Monjitas, que, sin embargo y como casi todos los invitados, prefiere a su deporte sobre cualquier otro programa. “Como espectador disfruto más un partido de polo. Un buen partido en un buen lugar es impagable”, advierte.

Mientras transcurren las tomas individuales, los jugadores se turnan ante el grabador. Curioso, asombrado por el predio, Alejandro Novillo Astrada se interesa por el estadio, en parte construido por S. A. la nacion. Y comenta, así como al pasar, que el día anterior nació Lorenzo, su segundo hijo. Su hermano Ignacio, compañero en La Aguada, le ofreció reemplazarlo en estas fotos, pero el más chico de los Novillo Astrada no cambia y cumple con el compromiso con la nacion. Y en rueda de colegas, Sola pregunta si hay mate. Se lo decepciona: lo que hay es tres docenas de facturas. Profesional como lo es, Facundo pasa de largo. Pero más adelante no todos rechazarán la tentadora oferta…


Charla polera en el gran escenario del nuevo estadio cubierto de Buenos Aires. Fuente: LA NACION – Crédito: Augusto Famulari

Un rato largo pasan sobre el escenario los diez juntos; tomar imágenes cuidadas para un suplemento requiere tiempo. Pieres charla bastante con un primo y excompañero en Ellerstina, Pablo Mac Donough, desde 2011 integrante del archirrival. El hoy número 3 de La Dolfina es un especialista en estas producciones: concurrió a cinco de las nueve que hubo desde que la formación del club de Cañuelas es la actual. Un esfuerzo, cuando son en Buenos Aires, para alguien que vive a unos 60 kilómetros de la gran ciudad. En tanto, a un costado, de lejos, como sin querer intervenir, acompaña la hermana de un compañero de Mac Donough… Adolfo Cambiaso.

Camila Cambiaso es la mamá de Bartolomé Castagnola (h.), el segundo entre los más jóvenes actores de este Argentino Abierto. Barto, de 18 años, es el más “sociable” de los dos hijos mayores de Lolo; su hermano Camilo, con apenas 16, es corto de palabra todavía y le dio vergüenza acudir a esa cumbre de polistas que se replicaría en cientos de miles de copias en el diario…

Antes de ir al palco VIP, una escala en el camarín donde unas horas antes estuvo Chayanne. Se abren los paquetes de medialunas, cañoncitos, churros y demás dulces. Alguno toma una banana de una heladerita, pero las facturas doblan la resistencia de varios. Deportistas de elite, sí; humanos, también.


Un descanso con facturas entre tomas, en el camarín del Arena, donde unas horas antes estuvo Chayanne. Fuente: LA NACION – Crédito: Augusto Famulari

Todo un personaje, Sola siempre es el que les pone más pimienta a las producciones de la nacion, cuando le tocan. Desde el palco VIP les grita a los que preparan el escenario para la orquesta que va a presentarse en el Arena: “¡Eh! ¡Están mal puestas esas sillas! ¡Correlas un poco para allá!”, vocifera de pronto desde la altura, como si fuera el jefe de la puesta en escena, hacia allá donde acaba de pasar unos cuantos minutos con los fotógrafos. Su tono cordobés hace el resto: todos sus colegas ríen.

Es un espectáculo en sí mismo. Como estos 10 polistas, como los 40 que dan vida a ese gran show que es el Argentino Abierto de polo.

Coproducción: Gustavo S. González y Alejo Miranda

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