Half-Life salió hace 21 años – y pronto tendrá una inesperada secuelaEspectáculos 

Half-Life salió hace 21 años – y pronto tendrá una inesperada secuela

1998 es el año más importante en la historia del gaming. No sólo por la cantidad de juegos brillantes que salieron en esos 12 meses, sino porque es el año en el que se perfeccionó la estructura de lo que hoy entendemos como el gaming moderno.

Pasemos lista de ese glorioso ‘98. The Legend of Zelda: Ocarina of Time no sólo es un juego perfecto, sino que es el primer juego que resolvió cómo se debe desplazar un personaje en un mundo abierto en 3D, desde los controles hasta la cámara. Los RPG Baldur’s Gate y Fallout 2 lograron hacer que un género de dados y planillas de excel se vuelva tan emocionante como cualquier otro, tanto que sagas como Mass Effect y el recién lanzado The Outer Worlds siguen un formato similar.

En 1998 se inventó el género del “sigilo” gracias a dos juegos enormes, uno para los gamers de consola y otro para los de PC: Metal Gear Solid y Thief: The Dark Project, que tiene a BioShock y la saga Dishonored como sucesores ¿querés más? Hay más. Starcraft fue un juego de estrategia tan perfecto que aún hoy se sigue jugando de forma profesional. Ni hablar de Resident Evil 2, Grim Fandango, y Xenogears, todavía hoy considerados como lejemplos casi insuperables de sus géneros respectivos (survival horror, aventura y JRPG).

La caja de Half-Life era tan misteriosa como el juego

Pero aún entre todos estos monstruos, creo que Half-Life está todavía más arriba. Es el juego de acción en primera persona que tomó la perspectiva de Doom y la atmósfera de Quake para lograr una de las experiencias interactivas más inmersivas, más audaces de todos los tiempos, que definió el lenguaje de un género y fundó un imperio del gaming a la altura de Sega, Electronic Arts, o Nintendo.

La primera innovación de Half-Life va contra el instinto de cualquier diseñador del momento: bajar el ritmo de juego. Mientras Quake y su competencia Unreal corrían para ver cuál de los dos era más vertiginoso, en Half-Life se camina a un ritmo parecido al de una persona real – y tiene sentido, ya que el protagonista Gordon Freeman es simplemente un científico. Ni un soldado, ni un superhéroe. Un tipo normal.

Los primeros 20 o 30 minutos de juego dejan clarísimo el espíritu de disrupción del equipo liderado por Gabe Newell. Gordon empieza su aventura a bordo de una especie de teleférico que lo lleva a las profundidades de Black Mesa, un laboratorio dentro de una montaña en el que miles de científicos trabajan en extraños experimentos. El vagón se mueve, muy, muy lento. Y cada vez que parece que estamos llegando se abre una nueva puerta y parece que estuviéramos en una dimensión paralela.

El viaje dura 5 o 6 minutos, en los que simplemente contemplamos el entorno en que nuestro personaje trabaja, y la enormidad del espacio que vamos a recorrer durante las próximas 10 o 12 horas. Vemos robots gigantes, piletas de líquido radiactivo, guardias de seguridad, puertas selladas mientras una voz tranquilizadora nos da indicaciones de seguridad… todo está funcionando bien, pero la sensación es ominosa. Nos bajamos del vagón, vivimos el principio del día de Gordon, y a la media hora, todo (literalmente) explota.

Sí, ya sabemos de qué película está robado, pero igual nos sigue emocionando

Otro juego hubiese resuelto esta secuencia inicial con un par de películas que te cuenten el cuentito, como las que aún hoy vemos en juegos del género, pero la genialidad de Half-Life es que siempre vamos a ver el mundo a través de los ojos de Gordon Freeman. Nunca va a haber un corte, nunca una transición o un pase de tiempo. Todo ocurre en tiempo real, y en 1998, nunca nos habíamos sentido tan presentes en un videojuego.

Pero ese es solo el comienzo. Valve toma elementos de los primeros juegos de “survival horror” (System Shock, Resident Evil) y del cine de terror para mantener el jugador en alerta de principio a fin, alternando secuencias de acción desesperada con momentos icónicos del gaming ¿quién puede olvidarse del tentáculo gigante que debemos enfrentar a través de varios pisos del laboratorio? ¿del helicóptero que nos persigue hasta el fin del mundo? ¿de la primera vez que robamos un arma enemiga y empezamos a disparar, sin poder creerlo, moscas teledirigidas?

Si los gráficos antiguos no te convencen, podés jugar la aún inconclusa remake “Black Mesa”, que respeta la estructura del juego original sumando varias novedades

Esto tampoco quiere decir que Half-Life sea un juego perfecto. Sus últimas horas nos transportan a un planeta extraterrestre que es mejor ni recordar, y su batalla final no ha dejado de ser ridícula con el paso del tiempo. Pero lo que viene antes es lo que importa, y sus sucesores (Metro, Call of Duty, el mismo Half-Life 2) fueron puliendo las imperfecciones de este glorioso original.

Las innovaciones técnicas de Half-Life abrieron la puerta a los diseñadores del futuro. El motor gráfico Source era tan poderoso como flexible, y Valve recibió con brazos abiertos a los “modders” que usaron su ajustado modo multijugador como base para conversiones totales como Day of Defeat, Natural Selection y, claro, Counter-Strike.

Todavía hoy se juega la versión 1.6 de Counter-Strike, construida sobre la tecnología de Half-Life 1

Newell pronto descubrió que la tecnología y las comunidades le interesaban más que el diseño de videojuegos en sí, y con el lanzamiento de Half-Life 2 incluyó Steam, una tienda digital que al principio resultó una molestia para los consumidores y hoy podríamos decir que representó el renacimiento del gaming de PC. Es más – tal fue el éxito de Steam, que ya dejamos de esperar Half-Life 3.

La historia de Alyx terminaba con un gancho dramático en Half-Life 2: Episode Two, la última entrega (hasta ahora) de la serie

Y quizás por eso es que sorprende tanto el anuncio de ayer de Half-Life: Alyx, una experiencia de realidad virtual que Valve mostrará en detalle este jueves y que gira alrededor del personaje más importante del segundo juego. El estudio viene apostando hace casi una década por esta tecnología, pero a pesar de que tiene su propio casco de realidad virtual (llamado Index) los juegos disponibles están lejos de tener la extensión o la profundidad de cualquier Half-Life ¿quién sabe? Valve rompió los paradigmas una y otra vez, y podría volverlo a hacer.

El cliché de la prensa gamer es buscar “el Citizen Kane de los videojuegos”, pero Half-Life es algo aún más importante: es su “Acorazado Potemkin”, una experiencia sobrecogedora que resiste el paso del tiempo y define la gramática de un arte nuevo.

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