Ángel Correa: “De pequeño nunca tuve un juguete y perdí a varios amigos por alguna bala”Deportes 

Ángel Correa: “De pequeño nunca tuve un juguete y perdí a varios amigos por alguna bala”


Angel Correa, con la camiseta de la selección
22 de noviembre de 2019  • 09:42

Los caminos a transitar nunca fueron sencillos para
Ángel Correa. En el barrio Las Flores, de
Rosario, de pequeño aprendió las primeras lecciones de vida, esa que lo marcó con fiereza con las muertes de un hermano y de su padre. Una infancia humilde, con privaciones. Y también peligrosa. “Mi barrio es muy jodido; allí perdí a muchos amigos por alguna bala, por estar en un lugar donde no debían estar. Cuando era chico nunca tuve un juguete, a lo mejor alguna pelota, y la verdad que con ella éramos felices”.

El delantero de 24 años, actualmente en Atlético de Madrid, brindó una entrevista en el programa El Transistor (Onda Cero), donde reveló varias detalles de su vida. “El recuerdo más feliz de niño que tengo es cuando mi papá me acompañaba a jugar al baby fútbol. Tuve la suerte que hasta los 10 años me llevó él y cuando falleció me siguió acompañando mi padrino. Eso fue lo mejor, que me llevaba a todos los partidos y le decía a todos que iba a llegar a primera yo siendo un niño”, confesó Correa.

Ángel Correa y su recuerdo del barrio Las Flores. “Perdí muchos amigos por estar parados donde no tenían que estar””Es una pena, porque hay muchos chicos que pintan para ser muy buenos pero no llegan a nada. A los 12 años empiezan a hacer maldades ya que no tienen para comer”
pic.twitter.com/ZIwWwZcMxz&- Fabricio Smolar (@FabricioSmolar)
November 21, 2019

“Los viáticos que recibía cuando mi padre murió yo se los daba a mi madre. Era muy poco, sería mil pesos, y eso nos ayudaba para comer solamente una vez al día. Mi mamá me decía ‘yo no tengo hambre’ y era para que comamos nosotros un poquito cada uno. Pensaba, ‘qué raro, nunca tiene hambre mi mamá’. Y la veía delgadita, ella siempre tomaba su mate o mate cocido. Cuando crecimos me terminé dando cuenta que era para que comamos nosotros. Ella es una guerrera”, remarcó el delantero en relación a su infancia.

Su arribo a Buenos Aires se dio cuando Correa era muy joven. Y en esos días vivió una anécdota con Jorge Bergoglio, antes de que este fuera el Papa Francisco. “La pensión es dura, tenés encargados de cuidarte, pero estás lejos de la familia. Quería volver con ellos a Rosario, pero me iba de nuevo a la pensión porque tenía comida. Y un día que el club inauguró una capilla lo llamaron a él, que lógicamente es hincha del Ciclón. Entonces preguntaron entre los chicos quiénes no se habían bautizado ni habían tomado la comunión. Y ahí aparecimos. Fue hermoso, muy importante, tengo una foto de eso”, explicó el delantero.

Antes de la llegada al elenco colchonero, para Correa apareció otra dura prueba: una anomalía en el corazón con apenas 18 años. “Me habían dicho que era rápido el estudio y llevaban más de 40 minutos. Veía que los doctores iban y venían, me miraban, hablaban. ‘Algo raro hay’, pensaba”. Angelito decidió que lo operaran los más rápido posible. “En ese momento lo que más me dolía era no poder jugar la semifinal de la Libertadores con San Lorenzo. Viajé a Estados Unidos. Ni en películas había visto Nueva York, nunca había ido”, recordó. Un tiempo después, Francisco invitó a Correa a una audiencia privada en el Vaticano. Tras superar su enfermedad y agradecerle a Dios, el Papa se comunicó con el futbolista para hacerle llegar la invitación exclusiva.

El fútbol siempre fue una extraña mezcla entre diversión y vía de escape para Correa. Debutó en San Lorenzo en 2012 y en dos años festejó el título de la Copa Libertadores de la mano de Edgardo Bauza. Jugó en los seleccionados juveniles argentinos y a los 18 años le llegó la oportunidad en Atlético de Madrid. “Hace dos años que tengo en esta ciudad a mi mamá y a cuatro de mis hermanos mas pequeños. Al principio ella venía de visitas y se volvía, porque extrañaba. Entonces me quedaba solo. Lo que más deseaba era que se quedara acá y conozca Madrid, España. Gracias al Atlético hoy tengo a toda mi familia viviendo aquí conmigo y eso no se paga con nada. Su cara de felicidad queda para siempre. Ahora le digo ‘mamá comé, comé pescado, probá todo'”.

La entrevista completa a Correa

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