Así se hizo “El Irlandés”, la película de Netflix que tomó 10 años de trabajoEspectáculos 

Así se hizo “El Irlandés”, la película de Netflix que tomó 10 años de trabajo

Uno podría creer que nadie le dice que no a Martin Scorsese. Eso es en parte verdad. Pero tampoco le dicen que sí, tan fácilmente. “El Irlandés” (The Irishman, 2019) parece el proyecto soñado para cualquier estudio: el  genio y visión de Marty detrás de las cámaras; el guión de Steven Zaillian -ganador del Oscar por “La Lista de Schindler”– basado en el libro “I Heard You Paint Houses” (2004) de Charles Brandt, y la historia real de un teniente de la mafia, supuestamente responsable del asesinato del líder sindical Jimmy Hoffa. La reunión del director con su actor fetiche, Robert De Niro -con quien no trabajaba desde “Casino” (1995)-, y Joe Pesci, casi retirado de la actuación en la última década. Sumemos su primera colaboración con Al Pacino y listo, vengan todos esos millones.          

Pero no. La epopeya gansteril que atraviesa cinco décadas a lo largo de tres horas y media de metraje, y necesita de avanzadas técnicas de efectos digitales para “rejuvenecer” a sus actores, no convenció a los grandes estudios para apostar por esta inversión de 175 millones de dólares, incluso cuando Scorsese y sus protagonistas se sentaron a leerles el guión para hacer la oferta más atractiva.

Esto ocurrió en 2013, en un banquete privado en el Tribeca Grill de Nueva York donde el realizador, De Niro, Pacino, Pesci y otros tantos se reunieron con los posibles inversores de este proyecto que ya llevaba intentando remontar vuelo por más de cuatro años. Pasarían otros seis hasta que “El Irlandés” llegara a las pantallas, tal vez, no de la manera convencional a la que aspiraba Scorsese.

Los tiempos cambian y ya no estamos en esa época donde los grandes estudios se aventuran de la mano de artistas consagrados dispuestos a entregar un producto diferente, incluso, dentro de sus propias carreras. “El Irlandés” es una síntesis dentro de la filmografía de Marty y su relación con el género criminal, un raro manjar cinematográfico en un mar de comida rápida repleta de franquicias millonarias que llenan los bolsillos de esas mismas compañías que ya no quieren arriesgarse por algo poco seguro. En el año 2019 el arte se transformó en un riesgo y la solución para Scorsese llegó de forma poco convencional, como su epopeya.

“El Irlandés” llegó finalmente a las salas (el 1° de noviembre en Estados Unidos), sí, pero sólo en cines independientes y por un breve período de tiempo. El mínimo y necesario para que la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood la tenga en cuenta a la hora de su votación, y para que aquellos con ganas, la aprecian de la manera en que fue concebida: en la pantalla más grande. Hoy, la película ocupa un lugarcito más en la grilla de Netflix, su principal distribuidora y financiadora, la única que se atrevió a la inversión después de diez años de lucha para Scorsese y De Niro, impulsores del proyecto.     

Cansados de esas puertas que se cerraban en sus caras y las negativas de los ejecutivos, la dupla accedió a mandarle el guión al jefe de contenido de Netflix, Ted Sarandos. Esto ocurrió en 2016, cuando la plataforma ya se había comprometido a establecerse como un hogar para productos de calidad y realizadores de renombre; por eso diez meses después ya estaban dispuestos a invertir en esta historia filmada en Nueva York, a través de 108 días de rodaje, más de 160 locaciones, 28 sets construidos y 200 personajes que atraviesas cuatro períodos de tiempo. ¡En tu cara, Marvel! Perdón, había que decirlo.

Pacino, De Niro y Scorsese. Esto es cine puro

Nada mal para un proyecto que comenzó, casi azarosamente, cuando De Niro leyó el libro de Brandt preparándose para otro papel. La película en cuestión era “Frankie Machine”, la historia de un asesino a sueldo retirado que debe volver al ruedo, dirigida por Scorsese y producida por Paramount Pictures. Entre charla y charla con los ejecutivos del estudio, surgió la idea de Frank ‘el Irlandés’ Sheeran, un relato más interesante e irresistible. El cambio de plan fue bastante arriesgado, pero el actor se sentía muy identificado con la melancolía del texto de Brandt y un Sheeran octogenario que recueda su vida: “Toda la historia refleja cómo estamos envejeciendo, y eso se siente bien. Nos estamos acercando a ese momento, por así decirlo”, asegura De Niro.

Zaillian, quien ya había colaborado con Scorsese en “Pandillas de Nueva York” (Gangs of New York, 2002), finalizó el primer borrador en 2009 y quedó claro, de entrada, que su enfoque conjunto en cuanto al género sería muy diferente. Sheeran es un ‘trabajador’ cuando se trata de su violenta profesión, y desde el guión y la fotografía de Rodrigo Prieto no se busca la glorificación de esa violencia, tan resaltada en otras obras como “Buenos Muchachos” (Goodfellas, 1990).

Los retos no terminaron cuando Netflix y sus millones entraron en juego. Convencer a Pesci no fue fácil, sobre todo porque el actor creyó que volvería a repetir uno de sus tantos “mafiosos extravagantes e irascibles”. Pero su Russell Bufalino resultó ser todo lo contrario: una experiencia que el actor disfrutó como nunca, la cual podría asegurarle una nueva nominación al Oscar.   

“Toda la historia refleja cómo estamos envejeciendo, y eso se siente bien. Nos estamos acercando a ese momento, por así decirlo”, Robert De Niro.

La noción de “simplicidad” de la historia y sus personajes se apoderó de todos los aspectos de la producción: desde los escenarios creados por Bob Shaw -el restaurante fue construido desde cero-, hasta la fotografía de Prieto, que filmó como si se tratara de un rejunte de recuerdos y fotografías familiares a través de diferentes épocas. “Estas no son personas que llevan vidas glamorosas. Se pasan la vida mirando por encima del hombro. Están muy, muy moralmente comprometidos, y su recompensa es llevar una vida bastante ordinaria. Hace que te preguntes por qué alguien lo haría”, se cuestiona Shaw, un director de arte  acostumbrado a transitar estos planteos.  

Incapaz de encontrar actores que puedan ponerse en los zapatos de estos tres monstruos para interpretar sus versiones más jóvenes, Scorsese optó por los efectos especiales de Industrial Light & Magic y las pericias de su director de fotografía que echo mano de un aparejo especial conocido como “el monstruo de tres cabezas”,  que le permitió filmar a De Niro, Pacino y Pesci en la misma escena, sin obligarlos a usar cascos o marcadores sobre sus caras como guía para los artistas de FXs. Detrás de esa magia rejuvenecedora está el argentino Pablo Helman, frecuente colaborador de Steven Spielberg, quien ya trabajó en “Silencio” (Silencio, 2016).

Como si fuera una reunión de viejos amigos

Por sobre todas las cosas, el estreno de “El Irlandés” es una proeza conjunta de sus impulsores y un trabajo de amor para De Niro y Scorsese que vienen haciendo historia (y su historia) desde “Calles Salvajes” (Mean Streets, 1973). “Es su historia compartida. Cuando Bob se siente bien por algo, Marty se siente bien por eso, y viceversa. Hay una confianza increíble, realmente tácita entre los dos en el área de la interpretación”, asegura Emma Tillinger Koskoff, productora de Scorsese.

Y cómo no vamos a creerle si esa confianza ciega y ese cariño se ve en la pantalla, y casi sin esfuerzo, más allá del que llevó lanzar esta película.  

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