Análisis | Last Christmas y una vuelta de tuerca a estas historias festivasEspectáculos 

Análisis | Last Christmas y una vuelta de tuerca a estas historias festivas

No es Navidad hasta que se estrena una nueva comedia romántica ambientada en este escenario festivo, o hasta que empiezan a pasar en loop “Realmente Amor” (Love Actually, 2003) y “Mi Pobre Angelito” (Home Alone, 1990). Mientras esperamos las repeticiones televisivas, Paul Feig se asegura de cumplir con este primer mandato y nos trae “Last Christmas: Otra Oportunidad para Amar” (Last Christmas, 2019), una historia que quiere apartarse un poco de los convencionalismos, pero no puede escaparle los clichés más edulcorados.

El creador de “Freaks and Geeks”, responsable de comedias como “Damas en Guerra” (Bridesmaids, 2011) y “Cazafantasmas” (Ghostbusters, 2016), se empapa del espíritu de las fiestas de la mano del guión de la debutante Bryony Kimmings y Emma Thompson, centrado en Katarina ‘Kate’ (Emilia Clarke), una treintañera oriunda de la ex Yugoslavia, fanática de George Michael y la música, que ahora pasa sus días vestida de elfo, vendiendo los adornos navideños más estrafalarios en la tienda de Santa (Michelle Yeoh).

Su vida es un desastre literal: no tiene donde vivir y se lo pasa crasheando en casa de amigos con mucha paciencia, se lleva mal con su criticona mamá Petra (Thompson) y con su hermana Marta (Lydia Leonard), una abogada exitosa; y no es de tomar muchas responsabilidades después de recuperarse de una grave enfermedad. Entre audiciones fallidas y ambiciones mediocres conoce a Tom (Henry Golding), un mensajero que ve la vida y la ciudad de Londres con otros ojos, además de ayudar en un refugio de indigentes por las noches. Sí, es el partido ideal y todo un caballero, que parece querer ayudar a Kate a despertarse de su letargo.

Resulta que Katarina no siempre fue tan amargada e insensata pero, poco a poco, y tras pasar tiempo con Tom disfrutando de las pequeñas maravillas que tiene para ofrecer la ciudad, sus modos y relaciones empiezan a cambiar, aunque tenga que volver a la casa de sus padres y lidiar con las paranoias y depresión de su mamá, o se vea ‘forzada’ a colaborar en el refugio. Todo tiene un por qué y una extraña vuelta de tuerca que un poco se intuye, pero lo importante es que Feig toma nota de clásicos como “Qué Bello es Vivir” (It’s a Wonderful Life, 1946) para darle una segunda oportunidad a su protagonista y, a través de ella, a muchos de esos personajes que la rodean.

Con todo el espíritu navideño encima 

¿Qué tiene qué ver George Michael en todo esto? Lamentablemente, nada, más allá que el tema que da título a la película -y otros tantos del músico inglés- forma parte de una banda sonora imposible de resistir como las desventuras de Emilia, mucho más confortable en estas comedias livianas que en su papel de Daenerys Targaryen. “Last Christmas” se beneficia de estos elementos (y los encantos de Golding, y la presencia de Yeoh), y casi que nos convence en su primera mitad cuando creemos estar ante otra clásica historia romántica navideña.

Feig, Thompson y Kimmings terminan imponiendo un giro narrativo que intenta ser dramático y original, pero incluso dentro de los parámetros de la ficción, no termina de cuadrar, al igual que el exagerado (¿y ofensivo?) acento de mamá Petra. ‘Forzada’ es la palabra clave para una historia que, después del primer acto, no encuentra la forma de volver a encauzarse y se dirige derechito a la previsibilidad. Una lástima, porque tiene buenos elementos para destacar y talento (delante y detrás de las cámaras) para explotar.

Last Christmas, I gave you my heart

En medio de romances de manual, algunos golpes bajos, dramas familiares y muchos hits musicales, los realizadores deslizan varios comentarios sociopolíticos, sin dejar de lado su opinión sobre Brexit, la situación de los inmigrantes en el Reino Unido y otras cuestiones que no terminan de encajar en este conjunto demasiado pasatista. Feig sabe cómo hacernos reír y Emma tiene mejores incursiones amorosas, pero esta combinación no funciona cuando intentan este nuevo acercamiento más fantasioso.

Por suerte, tenemos a Clarke que salva la mayoría de las escenas en que aparece, con esa espontaneidad que atraviesa cualquier personaje y pantalla. Y los pegadizos temas de Michael (Heal The Pain, Too Funky, Wake Me Up Before You Go-Go, Everything She Wants, Praying For Time), claro, un atractivo extra que, no tendrán el peso narrativo que uno quisiera, pero quién se le puede resistir a semejantes melodías. Posiblemente, “Last Christmas” no colme ninguna expectativa, pero no queremos ser el Grinch que venga a aguarles estas fiestas.

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