Las truchas están más que activas en el lago MascardiDeportes 

Las truchas están más que activas en el lago Mascardi

Los pescadores siempre tenemos un lugar, una especie o técnica que preferimos sobre otras. Esa de la que tanto disfrutamos y esperamos pacientemente, o no tanto, para volver a vivirla. La mía es la pesca con moscas secas grandes en los lagos del sur. Nada como ver a una marrón de las buenas tomar con violencia esa Chernobyl que hicimos navegar en los juncos del veril. Pero como todo, siempre hay que esperar el momento oportuno.

En los lagos de Patagonia norte abundan ninfas de alguaciles y de libélulas (Odonatos). Estos estadíos larvales comienzan a eclosionar en la época de mayor temperatura, o sea a nacer y convertirse en adultos. En esta época también se reproducen realizando vuelos en pareja sobre la superficie del agua. Las truchas toman con violencia tanto las eclosiones como los adultos en reproducción, sabiendo que la recompensa es importante. Esto suele suceder a mediados de diciembre en la mayoría de los ambientes y es el momento perfecto para hacer intentos con moscas secas grandes, imitando a las libélulas o a algún insecto terrestre que cayó al agua.

Con ansiedad, apenas finalizado noviembre decidimos hacer un intento prematuro con Juan Morchio y Maxi Sosa, y ver si ya estaban dadas las condiciones para este tipo de pesca. El destino elegido fue el lago Mascardi. Por sus grandes dimensiones y cercanía con Bariloche (no más de una hora) es bastante concurrido pero de igual manera continúa siendo productivo y es una de las joyas del Parque Nacional Naheal Huapi.

Tres clases de truchas

Le sacamos el polvo al Cormorán, un casco de aluminio de 5 m equipado con un motor 15 HP 4 tiempos y nos encaminamos al lago. Teníamos conocimiento de que todavía no era la mejor época, pero las retamas y los lupinos sobre la Ruta 40, florecidos con los primeros calores, nos iban mostrando que podríamos tener alguna sorpresa. Después de la parada clásica en el ACA de Villa Mascardi, para completar el tanque del bote y cargar agua caliente para el mate, decidimos desembarcar en la bajada que se encuentra a unos pocos metros de allí.

El lago posee forma de “V” y cuenta con dos brazos principales: Brazo Catedral y Brazo Tronador. El Primero, donde nos encontrábamos, está alineado en dirección norte-sur y por lo general es el más reparado. Con clima típico de primavera, soleado y con alguna pequeña brisa, navegamos hacia la otra costa. Estos brazos cuentan con infinidad de bahías con juncales y ramas sumergidas que son refugios de truchas arco iris, fontinalis y marrones, de esas que nos quitan el sueño. Fue en uno de ellos donde hicimos los primeros lances.

Sin dudarlo, comenzamos con línea de flote y dos buenas ojotas, como solemos apodar a las moscas grandes atadas con goma Eva. Chernobyl Ant y Fat Albert, ambas en negro con alguna combinación, atadas en anzuelos Nº 8 fueron las primeras elecciones. Derivamos con el viento sobre nuestras espaldas, ayudándonos con los remos para mantenernos a una 20 metros de la costa.

De esta manera fuimos cubriendo cada rincón. Juan fue el primero en concretar una captura. Una arco iris en el medio de una bahía con juncos que nos daba esperanza de que ya se estaban activando. Continuamos avanzando, pero con muy poca acción y la sensación de que todavía estaba faltando más temperatura. Todo nos indicaba que nos teníamos otra opción que intentar con línea de hundimiento y streamers. Armamos una caña con una Leech en color oliva y naranja y dejamos la otra con flote pero esta vez con una Psycho Ant en anzuelo 8. Los piques no se hicieron esperar, en especial en la línea de hundimiento y buscando las estructuras, como palos y piedras sumergidos.

Ya con el sol más bajo y haciendo sombra sobre las costa en la que veníamos pescando, surgió la idea de cambiar de zona. Nos fuimos hacia el Brazo Tronador, que corre en dirección este-oeste, por lo que estaba más afectado por el viento predominante pero también tenía más sol. Volvimos a la idea original de pescar solo con secas, esta vez probamos las Fat Albert en colores beige y marrón, tono que Juan insistía en probar. La diferencia fue notable: tuvimos varias subidas en pocos metros. El Mascardi ya estaba casi en su mejor punto. Terminamos el día con varias capturas y con una marrón de esas que toman las moscas sin mover el agua, pero cuando levantamos la caña para clavar, nos dimos cuenta enseguida de que era una de las buenas.

¡Una más!

Al día siguiente no nos pudimos resistir. Esta vez fuimos sólo Juan y yo. Salimos cerca del mediodía y nos dirigimos nuevamente al lago. El clima estaba un poco diferente, con más nubes y menos viento. Así que encaramos directo al Brazo Tronador, a la zona cercana a la Isla Corazón. Es un área que, en general, es más castigada por el viento. Allí hay muchos paredones que suelen ser refugios de truchas de mejor porte. Nuevamente salimos con línea de flote y ojota. Si bien no teníamos acción continua, de igual manera subían.

Como resultado tuvimos varias capturas de arco iris y algunas marrones de hermoso tamaño. El lago se comportó de gran manera y pudimos disfrutar de la pesca que más nos gusta en excelente compañía.

Por: Marcos Hlace

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