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El plan maestro de Wimbledon para recaudar 250 millones de libras en venta de entradas de lujo

El plan maestro de Wimbledon para recaudar 250 millones de libras en venta de entradas de lujo

El maravilloso court central de Wimbledon, la verdadera Catedral del tenis Fuente: Archivo


Wimbledon

es mucho más que el torneo de tenis más importante del mundo. Lo que se sucede en el All England Lawn Tennis & Croquet Club durante cada verano europeo es un acontecimiento social, para el que los británicos se preparan todo un año, casi desde el mismísimo momento en el que se baja el telón de cada edición y se vende la última porción de frutillas con nata. De hecho, así sucede con el césped; el proceso de renovación se inicia el día después de la final individual masculina. El tercer Grand Slam del calendario no le teme a la innovación, al contrario, pero conserva y protege sus tradiciones. Y también posee sus particularidades para vender sus mejores ingresos. Puntualmente, hay un puñado de tickets exclusivos para el court central (los “Debentures”, ubicados en el nivel 2 del estadio, algunos junto al Palco Real) que el torneo se reserva para subastar cada cinco años, con el objetivo de recaudar valiosas sumas de dinero y sustentar las diversas obras de modernización y ampliación. Muchos planes maestros del torneo fueron viables gracias a esta estrategia iniciada en 1920 para financiar la construcción del Centre Court.

Probablemente se traten de las entradas deportivas más caras del mundo, pero el propietario tendrá el privilegio y el derecho a obtener un asiento en la Catedral del tenis durante todos los días de acción durante un lustro. El próximo jueves, desde las 10 de Londres (las 7 en la Argentina), Wimbledon iniciará una nueva venta y se cerrará el 10 de mayo. Se espera que los abonos para el período 2021-2025 cuesten 100.000 libras cada uno (5.500.000 pesos) y seguramente la demanda superará la oferta de 2520 disponibles. El AELTC espera recaudar unos 250 millones de libras. “Son los tickets más buscados del mundo”, aseveró Claire-Estelle Bertrand, directora de marketing del “Debenture Holders” de Wimbledon, en The Guardian. Posiblemente, no esté exagerando.

Empresarios con billetera holgada y compañías de primer nivel adquieren esas entradas como una herramienta de inversión. Sucede que una vez compradas, las localidades se pueden transferir de persona siguiendo diversos requisitos para combatir al mercado negro y, esa reventa, muchas veces representa un retorno económico superior al de invertir en la bolsa, el oro o los vinos de gran categoría, según apuntó el periódico británico. Los “Debentures” pueden comprarse y venderse a través de Dowgate Capital Stockbrokers Limited, una empresa con sede en Londres que ofrece distintos servicios financieros.


Wimbledon y una bellísima panorámica nocturna, con el court central iluminado en su interior Fuente: Archivo

Estos abonos representan el 16.7% de la capacidad total del estadio central, que un año antes de la colocación del techo retráctil (en 2009) se amplió de 13.800 a 15.000 butacas. El torneo reserva 1340 asientos para hospitalidad y otro porcentaje para otro tipo de invitados, incluidos los medios de comunicación, las escuelas y las asociaciones de tenis internacionales. Solo el 53.5% de la capacidad total queda disponible para el público en general. Según le confió el departamento de comunicación de Wimbledon a
LA NACION, en la última subasta, correspondiente al período 2016-2020, se vendieron 2500 tickets a un precio de 50.000 libras cada uno (se recaudaron £ 105 millones sin impuestos). Algo similar se realiza, desde 1996, con una porción de entradas del Court 1 (el segundo en importancia del torneo, inaugurado en 1997). Claro que aquí el ingreso económico es menor: para el período 2017-2021 se vendieron 1000 abonos a 31.000 libras cada uno y el rembolso fue de £ 26 millones netos.

Los “Debentures”, además de darle al propietario un acceso privilegiado a uno de los teatros deportivos más maravillosos del mundo, ofrece ingreso a zonas exclusivas del AELTC, como a restaurantes donde sirven menús preparados por famosos chefs. Por lo general el acceso a estas entradas es muy restringido, ya que los dueños vigentes tienen la prioridad de renovar la compra y muchas veces las entradas pasan de generación en generación en una misma familia. Para muchos millonarios es un negocio fantástico, porque observan algunos partidos y luego revenden los ingresos de algunas jornadas (para la final masculina de este año, programada para el domingo 14 de julio, en Internet ya se están ofreciendo boletos por., 5000 libras cada uno).

El All England creó la “Ground Company” en 1920, principalmente, para que se encargara de planificar, generar y administrar ingresos para seguir ampliándose y perfeccionándose como evento deportivo. Los “Debentures” se empezaron a ofrecer en 1920 para cubrir el período 1922-1947. Pero luego el proceso continuó cada cinco años, hasta llegar a la actualidad en el que Wimbledon se convirtió en una “experiencia inolvidable” más que uno de los torneos más prestigiosos del circuito.

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