0%
Posted inEspectáculos

107 años después, ¿Qué es falso y qué real en “Titanic” de James Cameron?

107 años después, ¿Qué es falso y qué real en “Titanic” de James Cameron?

Titanic es una de las películas más taquilleras de la historia y uno de los muchos éxitos del infalible James Cameron. Hace 107 años el RMS Titanic, el barco que según el mito alguien definió como insumergible zarpó de Southampton con dirección a Nueva York, y aprovechamos para poner la lupa sobre una película que tenía como objetivo ofrecer la representación más fidedigna del barco y aquella fatídica noche del 14 de abril.

La obra de Cameron representó un meticuloso trabajo de investigación para recrear el barco más lujoso del mundo al detalle. La producción obtuvo archivos de Harland y Wolff, la empresa constructora del Titanic, con planos que se pensaban perdidos, para construir los enormes sets que eventualmente serían destruidos por el agua. No solo hubo que reconstruir el Titanic, sino también un tanque de agua lo suficientemente grande como para darle vida a la visión de Cameron. 

Con sus 200 millones de dólares de presupuesto, Titanic se convirtió en la película más cara de la historia en ese momento, por lo que sería redundante enfocarnos en esos aspectos de la producción, ya que Cameron se encargó de que el barco y todos los elementos que lo componen fueran exactamente iguales. Donde James pudo haberse dejado estar es en algunos detalles que vamos a repasar a continuación.

Aclaro antes de que se quejen: no vamos a darle lugar a la teoría de si Jack y Rose entraban juntos en la puerta porque eso ya ha sido confirmado varias veces. Sí, Rose lo dejó morir. Soltar.

Parece una obviedad, pero durante años los fanáticos de la película le rindieron homenaje a un tal J. Dawson pensando que se trataba del contraparte real del personaje interpretado por Leonardo DiCaprio. En realidad, la tumba de J. Dawson que se encuentra en el cementerio Farview Lawn en Canada, pertenece a Joseph Dawson, un miembro de la tripulación de cuya existencia James Cameron no estaba al tanto al momento de escribir el guión.

Uno de los personajes más caricaturescos y afables de la película es Molly Brown, interpretado por la maravillosa Kathy Bates. Según el resto de los pasajeros Molly es una “nueva rica”, como se define a una persona de origen humilde que se encontró repentinamente codeándose con las clases altas (en el caso de Molly, después de casarse con J.J. Brown, dueño de varias minas). 

Ese pasado fue el que definió su personalidad no solo en la ficción de Cameron, sino también en su vida real. Molly fue una activista que primero veló por su comunidad y las familias de los mineros que trabajaban para su esposo, y después del hundimiento del Titanic recaudó fondos para los pasajeros más pobres que lo habían perdido todo. Su fama le valió varios libros, musicales y la película “The Unsinkable Molly Brown”, estrenada en 1964.

La única inexactitud del personaje es que en aquel entonces se la conocía como “Maggie” y no como “Molly”.

Aunque la historia del joven de clase baja que enamora a la “chica bien” con su espontaneidad y frescura la hemos visto miles de veces en la ficción (aplica también a géneros invertidos), la realidad es que en el contexto del Titanic hubiera sido imposible. Por la ley inmigratoria de los Estados Unidos de aquel entonces el barco debía mantener a los pasajeros de tercera clase (como Jack) separados de los de primera (como Rose) durante todo momento para proteger a las clases altas de posibles enfermedades. De hecho en la película se ven las rejas que se habrían utilizado para impedir que los pasajeros accedieran a secciones del barco no designadas.

Tras el estreno de la película en 1997 James Cameron continuó obsesionado con el Titanic y le dedicó años a sumergirse y estudiar el hundimiento junto a expertos. Así llegó a la conclusión de que varias escenas de la película no eran representativas de lo que habría sucedido (como el barco partiéndose al medio o la popa flotando completamente en vertical). Sin embargo, lo que sí confirmaron es que el barco se mantuvo erguido durante todo el proceso, algo poco común para cruceros de este tipo, que suelen volcarse casi de inmediato. 

El director y su equipo de expertos creen que esto se debió a que los ingenieros y el resto de la tripulación de la zona de máquinas ayudó a controlar el flujo del agua aún sabiendo que había pocas chances de que salieran vivos — de hecho ninguno de ellos sobrevivió, pero su sacrificio puede haber salvado a cientos de personas.

Aunque un himno como “Nearer My God To Thee” funciona en el contexto de la película por su tono evocativo y romántico, la realidad es que los testigos que recuerdan haber escuchado esa canción probablemente bajaron del barco mucho antes de que la banda dejase de tocar definitivamente, y dado que los siete músicos fallecieron en el naufragio, su elección es casi una licencia poética.

El propio James Cameron admitió que la escena de la banda tocando en el final está inspirada en una escena similar de “A Night To Remember”, la película de Roy Ward Baker de 1958 que recrea la última noche del barco.

Desde el capitán hasta el director de la junta de White Star Line (la empresa constructora del barco) están basados en figuras reales, pero en ciertos casos James Cameron se tomó algunas licencias creativas para definir cómo representaría a los personajes. El capitán Edward Smith (Bernard Hill) se presenta en la película como un hombre derrotado que muere de forma “heroica” al timón, pero en realidad de acuerdo a la palabra de los investigadores debería ser recordado como un individuo que hizo caso omiso de las advertencias y sabía que los primeros botes salvavidas estaban saliendo con menos pasajeros de los debidos. En la versión de Cameron es Thomas Andrews (Victor Garber) quien ordena a los marineros que carguen los botes en su totalidad.

Bruce Ismay (Jonathan Hyde), el ejecutivo de White Star Line, era un egocéntrico que no habría escapado del barco con la culpa que se ve en la película, sino peleando por un lugar en un bote salvavida. Ismay sería tratado por los periódicos de la época como “El Cobarde del Titanic” por abandonar la nave con cientos de personas a bordo, una reputación que lo acompañó hasta el fin de sus días.

En la película el Primer Oficial William Murdoch (Ewan Stewart) recibe un soborno de Cal Hockley (Billy Zane) para asegurarle un lugar en un bote salvavida y se suicida después de dispararle a Tommy (Jason Barry). Sin embargo varios testigos aseguran que Murdoch fue un héroe durante el hundimiento, por lo que Cameron (que basó su versión en reportes no confirmados), tuvo que pedir disculpas a los familiares de Murdoch.

Rose, el personaje interpretado por Kate Winslet, es una amante del arte con un ojo particular para encontrar talentos ocultos —es a partir del trabajo de Jack que ambos crean una conexión—. Durante la introducción del personaje vemos a Rose decorar su camarote con una serie de pinturas de artistas desconocidos, como Picasso y Monet, y hay un primer plano de lo que parece ser “Les Demoiselles d’Avignon”, realizada por Picasso en 1907, la cual descansa en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y no en el fondo del océano.

En 1995 James Cameron contrató la nave rusa Akarmik Mstislav Keldys y sus dos sumergibles para obtener el metraje del Titanic real que descansa a más de 3800 metros de profundidad. Para las tomas se utilizaron cámaras especiales diseñadas para soportar las casi tres toneladas de presión submarina. Se realizaron una docena de descensos de quince horas cada uno, pero dado que las cámaras sólo podían almacenar alrededor de doce minutos de fílmico, algunas de las tomas tuvieron que ser generadas en post-producción. 

Cameron quedó fascinado con el concepto y después del estreno de la película continuó sumergiéndose hasta alcanzar el punto más profundo conocido por la humanidad, La Fosa de las Marianas, en 2012. Todo el proceso fue registrado y publicado como Deepsea Challenge, un documental estrenado en 2014.

Una de las escenas más dramáticas de Titanic llega sobre el final, cuando los barcos salvavidas vuelven al lugar el hundimiento buscando sobrevivientes. La marea de cuerpos en la noche y el esfuerzo de Rose para gritar y llamar la atención de la tripulación es verdaderamente desgarrador… pero por desgracia James Cameron tuvo que recurrir a tecnología que no se encontraba disponible aún para iluminar la escena. Poderosas linternas como la que utiliza el marinero para revisar los cuerpos sin vida no existían en 1912.

Sin embargo, la escena de los botes salvavidas regresando sí sucedió. El bote 4 recogió cuatro personas de las cuales solo tres sobrevivieron, mientras que el bote 14 comandado por el oficial Lowe (el que salva a Rose en la película) rescató a otros tres sobrevivientes. 

Mientras la banda toca su última tonada el editor nos regala un montaje de escenas aisladas del barco que muestran las diferentes realidades de los pasajeros en los momentos definitivos del hundimiento. Entre los aristocráticos que mueren con una copa de brandy en la mano y el capitán que se hunde con su barco vemos a una pareja de ancianos en una cama, abrazados entre lágrimas. Esos personajes representan a Isidor e Ida Straus, los dueños de la cadena departamental Macy’s, que se encontraban en el Titanic. 

En una escena que se eliminó en edición Isidor  le pide a Ida que se suba a un bote salvavidas, pero ella lo rechaza diciendo: “Hemos estado juntos por cuarenta años. Donde vos vayas yo voy”. Esa frase, que Ida habría dicho aquella noche fue la que inspiró el “Tú saltas y yo salto” de Jack y Rose.

Aunque James Cameron puso especial atención en la recreación histórica del Titanic, cuando se trata del mundo que lo rodea o la cronología hubo varios detalles que dejó pasar. En un momento Rose menciona las teorías de Sigmund Freud respecto de la preocupación de lo hombres con el tamaño aunque esas teorías no fueron publicadas sino hasta 1920. En otra escena Jack promete que van a ir al Muelle de Santa Monica y se van a subir a la montaña rusa “hasta vomitar”, pero esa montaña rusa fue construida recién en 1916.

El error más extraño fue el del cielo estrellado. Como le hizo notar el astrofísico Neil deGrasse Tyson a James Cameron, cuando Rose mira hacia las estrellas en la escena final de la película el mapa estelar no es el correcto. Esto se debe a que, como explicó el director, el cielo fue agregado en postproducción y simplemente se realizó una mitad y luego se espejó. Sin embargo Cameron le dijo al científico que si le enviaba el mapa estelar correcto se comprometía a modificarlo y así lo hizo en la versión en 3D de la película que se estrenó en 2012 celebrando los quince años de Titanic.

En esta nota:

  • titanic
  • james cameron


Deja un comentario