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Crítica de “Muere, monstruo, muere”: Desconcierta y cautiva

Crítica de “Muere, monstruo, muere”: Desconcierta y cautiva

La primera imagen de esta tan desconcertante como atrapante película es de unas ovejas con las caras ensangrentadas. Luego, una mujer degollada, que intenta arreglarse como puede el corte profundo en el cuello. Hasta que, literalmente, pierde la cabeza.

Muere, monstruo, muere tiene elementos del género del terror, sangre, ingredientes del western, policías rurales que hablan casi filosóficamente y una historia de amor entre tres personajes, que irá desnudando cuánto de fantástico hay en el universo mendocino que pinta el codirector de Los salvajes (premiada en la Semana de la Crítica en Cannes, en 2013; Muere, monstruo, muere, compitió en la sección Un certain regard en el Festival de Cannes hace un año).

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Algo o alguien está matando mujeres y, parece, disfrutando o no decapitándolas. El principal sospechoso es David (Esteban Bigliardi), cuando la que muere en manos del monstruo es su mujer (Tania Casciani), que se acuesta con el policía Cruz (Víctor López).

La apuesta de Alejandro Fadel, que fue guionista de varios títulos de Pablo Trapero, como Leonera o Elefante blanco, es sumamente riesgosa, afortunadamente, porque apela al cine de género, pero no se queda en él, sino que se lanza a búsquedas psicológicas.

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Campea por el filme, que transcurre en Mendoza, una idea como que el Mal está allí, acechando a todos, y pasándose tal vez de unos a otros.

También Fadel apela a un romanticismo trágico. Son tantos los giros que va dando la trama y la manera en que se la muestra, combinando cuando no superponiendo formas de realismo mágico con otros de ensueño al estilo de David Lynch, que resulta imposible quitar los ojos de la pantalla.

Por más horror que se contemple.

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Con escenas bellamente rodadas (la iluminación es de Julián Apezteguia -también la de El Angel, Los salvajes y Los que aman odian, y Manuel Rebella), el filme desconcierta, subyuga y pendula entre diálogos de un humor casi absurdo a otros de cierta suntuosidad.

Es una realización que apresa y sujeta, y a la vez avasalla y cautiva.

“Muere, monstruo, muere”

Muy buena

Terror. Argentina/Chile, 2018. 109’, SAM13 R. De: Alejandro Fadel. Con: Víctor López, Esteban Bigliardi. Salas: Gaumont, Cosmos UBA.


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