Tiger Woods selló su gran regreso: ganó la Presidents Cup como capitán y jugador y cerró un año extraordinarioDeportes 

Tiger Woods selló su gran regreso: ganó la Presidents Cup como capitán y jugador y cerró un año extraordinario


Crédito: PGA
15 de diciembre de 2019  • 10:48

El accidente en la madrugada del 27 de noviembre de 2009 escondía algo más.
“Un susto para Tiger Woods”, señalaban los primeros reportes que llegaban desde Windermere, una lujosa urbanización del estado de Florida. El por entonces número uno del mundo se accidentó con su Cadillac a las 2.25. Salía de su casa y chocó contra una boca de incendios y luego con un árbol, en la casa de su vecino. Por el impacto, que fue a baja velocidad, Woods sufrió un golpe en la cara y algunos cortes. “Un choque menor”, coincidían los medios locales. Pero había algo más. El golfista había salido rápido de su residencia tras una fuerte discusión con su pareja, Elin Nordegren. Elin había descubierto sus infidelidades y había desatado la tormenta perfecto. Así fue como Woods salió con bronca y estrelló su Cadillac Escalade. El accidente era el supuesto punto final para su carrera, el escándalo que desató un terremoto que lo llevó a la ruina.

Diez años después, Woods vive el renacimiento. Ya no es noticia por escándalos, detenciones, adicciones o lesiones.
Tiger volvió a ser Tiger. No solo volvió a coronarse este año en el
Masters de Augusta -su primer título grande después de once temporadas-, sino que se dio el gusto de cerrar el año como capitán-jugador en el enésimo triunfo estadounidense en la Presidents Cup. Y lo hizo en territorio enemigo -se disputó en el Royal Melbourne, de Australia-, asumiendo funciones estratégicas, dando la cara en un duelo clave, trazando el camino para la remontada e imponiendo un récord de triunfos. Después, abrazó a todos los integrantes de su equipo y mostró una sonrisa que se le veía desde que abandonó el green en el hoyo 18 de Augusta.

A los 43 años -cumple 44 en 15 días-, se dio el gran gusto en un domingo en el que Estados Unidos había arrancado 10-8 abajo.
Se eligió para enfrentar al mexicano Abraham Ancer y lideró la remontada en la jornada de individuales. De paso, impuso un récord de triunfos en el certamen y coronó un gran año.
Woods doblegó a Ancer para llegar a 27 triunfos en el certamen, disputado esta vez en Australia. Luego, asumió las funciones de capitán y atestiguó la forma en que su equipo selló la victoria. Fue la primera vez en 25 años que el capitán de un equipo ha jugado simultáneamente.

“Confiamos en nosotros, como un equipo. Y lo logramos juntos”, indicó Woods con la voz entecortada por la emoción. “Nadie nos regaló esta Copa. Hemos tenido que ganarla y lo hicimos”, añadió. Vencido por la emoción, prefirió esconder su rostro bajo la gorra blanca. No es común verlo quebrado, pero este triunfo lo marcó. El jugador imbatible también fue el capitán perfecto. “Todos miraremos hacia atrás y tendremos estas fotos colgadas en nuestras paredes. Diremos que jugamos para y junto a Tiger Woods, el mejor jugador de la historia”, apuntó Matt Kuchar. “Me encanta ver llorar a otras personas, especialmente a Tiger”, lanzó Steve Stricker, un golfista de lágrima fácil.

“Jugando para Tiger, Estados Unidos se niega a perder”, tituló el sitio oficial del PGA Tour. En un contexto que parecía desfavorable (los Internacionales estaban en posición para poner fin a una sequía que ya cumple 21 años), el espíritu ganador de Estados Unidos fue la clave para cerrar el domingo de la mejor manera. Patrick Simpson ganó por primera vez en toda la semana en el Royal Melbourne, mientras que los novatos californianos Xander Schauffele y Patrick Cantlay se llevaron sus respectivos encuentros. En un momento, el equipo internacional se percató de que a lo más que aspiraba era a un empate, si ganaba los últimos dos duelos dominicales. Pero no. Matt Kuchar embocó un putt para birdie en el hoyo 17, y se colocó uno arriba de Louis Oosthuizen. Ello aseguró para Estados Unidos al menos 15 puntos y medio, la cifra que necesitaban para conquistar el certamen. Con el marcador 16-14, los liderados por Tiger dejaron el historial en 11-1-1, tras 13 enfrentamientos. El aporte del capitán-jugador fue la llave para vencer a los de Ernie Els. Y su disciplina empujó a un equipo que dio la cara por su líder. “Mi responsabilidad como jugador es ganar un punto cada vez que salgo al campo”, avisó. Y así lo hizo en toda la semana, con una marca de 3-0. Fue el cierre perfecto para el año que lo vio volver. El guiño a una década casi perdida que ya quedó atrás. El astro transita los últimos peldaños de la resurrección.

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