Coronavirus: La pandemia y algunas lecciones para el mundo laboralEconomía 

Coronavirus: La pandemia y algunas lecciones para el mundo laboral

En todo el mundo hay trabajadores que se volcaron en estos últimos días al

trabajo remoto

. Más que la tecnología, fue la crisis sanitaria generada por la

pandemia

del

coronavirus

la que llevó a millones de personas a hacer tareas laborales desde sus hogares. Esto invita a revisar las condiciones de trabajo.

Vivimos una crisis sanitaria, pero también económica y del mercado laboral. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que podrán perderse 25 millones de empleos en todo el mundo y llama a tomar medidas urgentes para proteger a los trabajadores. En especial, a los más vulnerables, como informales y monotributistas.

En un país con más de un tercio de asalariados no registrados, el acceso al teletrabajo es desigual. Esto revela la necesidad de fortalecer políticas de trabajo decente, en particular para los grupos más vulnerables y desprotegidos.

Mientras que muchas actividades asociadas a la prestación de servicios pueden realizarse a distancia, muchos sectores quedan excluidos. Comercio, construcción, hotelería, trabajo doméstico, transporte, entre otros. Y no solo están más afectados por la pandemia, sino que también son los que presentan mayor informalidad.

Impedidos del ejercicio de sus derechos, quienes están en la informalidad no gozan de licencias, ni vacaciones pagas, ni pensiones, ni acceso a la salud, ni representación sindical. Hay segmentos aun más desprotegidos -como la economía de cuidados y el trabajo doméstico- y grupos particularmente vulnerables, como las mujeres, los migrantes, los jóvenes y los mayores de 55 años. Es clave reforzar los mecanismos de protección social. El bono extraordinario para beneficiarios de la AUH y el relanzamiento del plan Procrear son acciones que van en ese sentido.

Una primera lección: el teletrabajo no es una solución general al problema del mercado laboral argentino por la pandemia. La tecnología es incapaz de reemplazar muchas actividades y de compensar los déficits de la informalidad.

La segunda lección se relaciona con el cambio tecnológico y con la formación que exigen las nuevas formas de empleo. Hay una necesidad súbita de teletrabajar, pero muchos no cuentan con las competencias para ello. En su Declaración del Centenario, la OIT promueve el aprendizaje durante toda la vida, para que se adquieran las habilidades necesarias.

Un tercer concepto relevante en torno al trabajo remoto: la soberanía del tiempo y el equilibrio entre la vida laboral y personal. Trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar no debe traducirse en jornadas más largas e intensas. Aquí vale notar que las tareas de cuidados en los hogares, mayoritariamente a cargo de las mujeres, se ven intensificadas por el cierre de las escuelas y de otros servicios. Esto hace que muchas mujeres se ven afectadas por largas jornadas de trabajo y eso genera un fuerte desgaste físico y emocional.

Por último, es hora de prestar mayor atención a las economías de plataformas. Las apps de reparto podrían cumplir un rol estratégico como proveedores de insumos básicos y alimentos, aunque eso se verá limitado por el aislamiento social. En la Argentina hay cerca de 15.000 personas que trabajan en las apps de delivery, un sector marcado por un alto número de independientes o monotributistas, que enfrentan desafíos importantes en el acceso a mecanismos de protección social en este período crítico.

En este escenario, además de proteger la salud de los trabajadores y sus familias, es necesario sostener los empleos para estimular la economía. El teletrabajo contribuye a mover la rueda, pero se necesita un mayor empuje para hacerla girar. En parte, será clave promover políticas de formalización y buscar soluciones para los monotributistas quienes, a pesar de estar registrados, no tienen acceso a derechos fudamentales.

El autor es director de la OIT Argentina

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