Es cierto: Vettel decepcionó donde todos quieren estar… la trituradora FerrariDeportes 

Es cierto: Vettel decepcionó donde todos quieren estar… la trituradora Ferrari


Vettel abandonó 11 veces en sus cinco temporadas en Ferrari; de ellas, seis se debieron accidentes. Fuente: AFP
13 de mayo de 2020  • 00:01

Sebastian Vettel

yéndose de

Ferrari

es a la

Fórmula 1

lo que Cristiano Ronaldo anunciando su adiós de Real Madrid al fútbol. El segundo mejor del mundo en un deporte muy popular dejando el equipo más exitoso de la historia. Pero hay algunas diferencias. El futbolista portugués ya tenía un destino (Juventus), el cambio de escuadra era inmediato y la despedida se daba después de años dorados, sin techos más altos por tocar.

El piloto alemán se irá dentro una temporada y aún no sabe a dónde, y sobre todo, tomó la decisión tras un período amargo en resultados, más allá de alegrías parciales. En 2015, Vettel, ya tetracampeón, llegó a Maranello para teñir de rojo un Mundial que ya había virado de azul (Red Bull) a plateado (Mercedes). Cinco años, 14 victorias y ningún cetro más tarde, Vettel y Ferrari oficializan su futura bifurcación.

De ese “Joven Maravilla” se esperaba que fuera un neo Michael Schumacher. Lejos estuvo de serlo. Es cierto que nunca dispuso del mejor auto, porque las flechas plateadas siempre fueron superiores, pero Schumy tuvo un mérito que Sebastian no: él armó el equipo imbatible que fue Ferrari en el lustro 2000-2004. Se llevó a Jean Todt y Ross Brawn y con ellos hizo aburrida, por monopólica, la Fórmula 1.


Ferrari le ofreció una rebaja de 60% de rebaja a Vettel, pero el alemán sostiene que el económico no es el criterio con el que decide sobre su futuro deportivo. Fuente: AFP

Sebastian nunca dio el salto para vencer a un adversario casi perfecto, Mercedes. Su paso por Ferrari será más recordado por una característica negativa que comparte con su compatriota: los errores cometidos bajo alta presión. Schumacher quedó

escrachado

en las fotos de los choques a Damon Hill en Adelaida ’94 y Jacques Villeneuve en Jerez de la Frontera ’97. En los últimos tres años Vettel

patinó

en demasiadas ocasiones: el irresponsable autazo a Lewis Hamilton, enojado durante una neutralización en Azerbaiján ’17 (sanción levísima); el despiste de Hockenheim ’18, cuando era el puntero; el casi choque a Hamilton en Canadá ’19, antes de perder la carrera por un castigo y de, como un niño caprichoso, cambiar los carteles de primero y segundo debajo del podio; el empujón a Max Verstappen por frenar tarde en Gran Bretaña ’19, y el entrevero con Charles Leclerc en Brasil ’19, con el que dejó sin autos en la pista a Ferrari. Como si fuera poco, el chico de Mónaco fue claramente mejor que él en el año.

De hecho, Vettel parece estar fatigado mentalmente. Es familiero, resguarda su vida privada y no tiene cuenta de Twitter -o sea, es la antítesis de Hamilton-, algo que no termina de cuadrar con el perfil del piloto de Fórmula 1 actual. La cuarentena, el tiempo con los niños, les vinieron bien a esas vidas a mil que demanda la categoría fuera de la pista, entre entrenamientos físicos, reuniones de equipo, atención a los medios. Por eso no se descarta un retiro.

Pero, ¿tan malo fue Vettel en la Scuderia? No, en absoluto. Con cinco triunfos en cada año, fue subcampeón en 2017 y 2018, delante de un Mercedes tan bueno como el de Hamilton, el de Valtteri Bottas. A Kimi Räikkönen, su compañero entre 2015 y 2018, le ganó casi siempre. A no dudar: es un pilotazo. Y nadie se olvida de manejar. Claro que no parece ser muy motivador encarar una temporada sabiendo que el futuro está fuera de esa morada. ¿Cómo va a transitar este año, este año raro? ¿Con el fin del contrato en mente va a hacer frente al todopoderoso tándem Hamilton-Mercedes? ¿Hacía falta decidirlo con tanta antelación? ¿Si todo el mundo quiere correr con el

cavallino rampante

y además Carlos Sainz, lo mejor entre lo disponible, terminará su contrato a fin de año?

En todo caso, la premura puede ser un error de ambos, escudería y piloto. Y como es usual en las separaciones, también en ésta hay culpas compartidas. Ferrari, que tampoco suele reaccionar bien a la presión de una prensa en muchos casos “militante” que la disecciona en cada derrota, no encuentra la fórmula y lleva más de una década sin títulos (Räikkönen en 2007; el constructor en 2008). En los últimos años se devoró a Stefano Domenicali y Maurizio Arrivabene como jefes de equipo. Pero una miranda más larga en el tiempo muestra que se fagocitó a varios pilotazos: Nigel Mansell, Alain Prost, Fernando Alonso. Ninguno de los tres se coronó con los coches de don Enzo, y el francés y el español se fueron mal. Vettel está encaminado a eso. ¿Y si da el batacazo y termina destronando a Hamilton en 2020? Pues, el alemán y la escudería italiana ya planearon la división de bienes. Algo no está nada bien ahí. Tal vez, el propio apuro en decidir semejante separación.

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