Deuda: Argentina se debate entre el default o un acuerdo con bonistasEconomía 

Deuda: Argentina se debate entre el default o un acuerdo con bonistas

Clarín entrevistó en los últimos meses a economistas expertos en deuda,
entre ellos al ministro Martín Guzmán, de cara al cierre de la negociación con los tenedores de bonos. Sus
opiniones sobre el default.

Bio

Antes de ser designado por Alberto Fernández en el cargo, se desempeñaba como profesor de la Universidad
de Columbia, en Nueva York. Fue coautor de un libro con el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz,
que es su mentor.

@Martin_M_Guzman

¿No le tiene miedo a un default?

Queremos reestructurar a la deuda de forma ordenada.

¿Mejorar la oferta para evitar el default, no haría menos duro el camino a la recuperación de la economía?

Buscamos resolver una situación de virtual default con responsabilidad y para ello el acuerdo debe ser
sostenible en el tiempo. De poco serviría hacer una oferta sobre la base de algo que no se puede cumplir,
eso sería patear la pelota para adelante. Poco tiempo después Argentina necesitaría volver a encarar el
mismo proceso de reestructuración y en el transcurso habría un marco de incertidumbre. La evidencia es
abrumadora: los países que proponen algo sobre la base de metas que no se pueden cumplir empeoran.

Se señaló a los bonistas como los malos de la película, ¿qué culpa tiene un inversor que le prestó a la
Argentina al 6% y 7%?

Esto no es una historia de buenos y malos. Argentina tiene voluntad de pago, lo que no hay es capacidad de
pago. El inversor que le prestó a la Argentina al 7% tomó un riesgo. Invirtió en un modelo de país, fue
compensado por ese riesgo cuando en el mundo las tasas eran cercana a cero y Argentina pagaba un retorno
promedio del 7%. En Argentina pasó que el modelo que muchos pensaban sería virtuoso colapsó, la actividad
económica cayó fuertemente. Argentina necesitaba generar dólares para hacer frente a ese endeudamiento tan
grande y no los generó, o sea, el riesgo se materializó. Nosotros hoy no le pedimos a los bonistas que
pierdan sino que ganen menos y ofrecemos una tasa promedio de retorno alineada con la de otros países.

Bio

Ocupó la presidencia del Banco Central de la Repúbica Argentina (2002-2004) y fue diputado nacional por
la
Coalición Cívica (2009-2013).

@alfonsopratgay

¿Qué reflexión hace que estos tres bonos (los de la serie Global que se deben pagar el 22 de mayo) que
lanzó hoy estén cerca de caerse?

La de una Argentina que no termina de ordenarse y que tropieza con la misma piedra. Cuando asumimos en 2015
nos tocó liderar con un default que llevaba 15 años. Primero Néstor Kirchner nos dijo que estaba resuelto el
tema de la deuda. Y luego dijo lo mismo Axel Kicillof. Pero resulta que unos US$ 8.000 millones habían
quedado afuera de los canjes y la sentencia que teníamos que cumplir era por US$ 20.000 millones. Pagamos
US$ 12.000 millones y ése fue el costo de demorar un problema durante 15 años.

Se señaló a los bonistas como los malos de la película, ¿qué culpa tiene un inversor que le prestó a la
Argentina al 6% y 7%?

El coronavirus y la depresión global bajaron el precio de todos los activos del planeta y cambió el humor
de los mercados. Además, hay posturas firmes a favor de condonar deudas. Es un momento propicio para los
deudores y no para los acreedores el actual. Si Argentina no logra un acuerdo es un fracaso del Gobierno.

¿Qué pasa con el FMI? Guzmán debe satisfacer a los privados y al FMI…

Exacto. El FMI es juez y parte en esta negociación porque es el principal acreedor del país, a diferencia
de otras reestructuraciones como las de Uruguay o Ucrania. La particularidad del caso argentino es que el
FMI ya estaba presente, a través de un programa, y por lo tanto tiene un rol doble porque debe cobrar y
monitorear que la deuda de la Argentina vuelva a ser sustentable. La única manifestación del FMI hasta el
momento es que ha dicho que la reestructuración debe ser tal que genere un ahorro para la Argentina de entre
US$ 50.000 millones y US$ 80.000 millones en un lapso de tiempo.

Bio

Economista estadounidense de renombre, es experta en crisis financieras y profesora de Harvard.

@carmenmreinhart

¿Cómo se bajan las deudas?

En economía avanzadas, cuando registran saltos importante, la herramienta más convencional es el ajuste
fiscal. Pero en épocas de crisis, por ejemplo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las economías
colapsaron, la deuda no se redujo por el ajuste fiscal. Se utilizaron herramientas más heterodoxas y no
convencionales.

¿Por ejemplo?

Represión financiera, precios máximos, reestructuraciones e inflación. Luego en los sesenta, las deudas
comenzaron a reducirse en base a ajustes fiscales. Intuyo vamos más hacia un escenario como en la posguerra.

¿Qué opina hoy de la estrategia de Martín Guzmán, para reestructurar la deuda?

Conozco el argumento, sostiene que para pagar la deuda el país tiene que esperar a que el crecimiento se
afinque y luego retomar el cumplimiento de las obligaciones. Argentina utiliza este enfoque basándose en que
le fue bien de ese modo antes, en 2003. Mi temor es que esta vez no ocurra lo mismo porque aquella vez hubo
un boom de commodities: China crecía al 12% y ahora China se está despidiendo de las tasas al 6%. Entonces
se puede estar montando una estrategia de reestructuración de la deuda sobre una asociación equivocada. Con
esta filosofía de Guzmán, la que ha dado a conocer hasta el momento, tal vez veamos un camino largo y duro
de Argentina para llegar a un acuerdo porque la reacción de los tenedores de bonos ante una oferta así
podría llevar a una situación de impasse. En este contexto global, usar la experiencia de defaults previos
no ayuda necesariamente porque las condiciones no son iguales y tampoco creo que vayan a serlas en un
futuro.

¿Si lo convocaban, hubiera respaldado la propuesta del Gobierno como lo hicieron otros economistas?

Hubiera comentado que la estrategia con más chance de ser exitosa era otra. Los casos exitosos fueron con
un programa de apoyo de los organismos multilaterales y respaldo de los ministerios de Economía de los
países desarrollados. Y eso es clave porque los bonistas tienen que aceptar voluntariamente una reducción de
sus ingresos. La crisis del país y la pandemia hacen imprescindible una renegociación de la deuda, de eso no
hay duda. Mi observación es el procedimiento utilizado.

¿Cómo evalúa la tarea de Martín Guzmán?

Por sus frutos lo conoceréis (N.E.: pasaje del Evangelio según Mateo en la Biblia). Acá lo importante es
llegar al acuerdo. Si se llega será un aporte sustancial y valioso para la sociedad argentina. Sino, será un
fracaso. Es muy difícil hacer una negociación como esta: sin recursos, cambiando las reglas de largo plazo y
con la fragilidad de la Argentina de haber incurrido en nueve defaults.

¿Comparte el énfasis de Guzmán en la deuda como determinante del fracaso macroeconómico?

Los estudios que el Gobierno difundió revelan que la Argentina tuvo durante los últimos sesenta años
desequilibrios fiscales agudos, reiterados y profundos. En particular una explosión del crecimiento del
gasto de 2007 a 2015, pasando de 24% del PBI a 42%. Me parece que en la solvencia argentina, en el
crecimiento, en la inversión, hay un volumen de gasto que no es financiable con impuestos. La deuda es un
síntoma, como la inflación. La deuda es un síntoma del desorden fiscal por una explosión del gasto entre
2007 y 2015. Esto lo dicen los propios trabajos que reveló el Gobierno.

¿Se puede llegar a un acuerdo?

Con algunas correcciones se pueda llegar a un acuerdo. Hasta Jeffrey Sachs ha mencionado que se puede
mejorar la oferta. Pero acá no es cuestión de que hablen los académicos sino los bonistas que aceptaron
canjes anteriores. Refinanciamos una deuda que el gobierno kirchnerista había reestructurado. En 1993
Argentina quitó a los acreedores el 35%, en 2005 el 70%. Ahora queremos quitarle el 65%. Escuchar a los
académicos o personas diciendo “los demás deben hacer esto pero no lo hago yo” es complicado. Es un chequeo
que nadie hizo en el Gobierno. ¿Los que apoyan son personas que compraron bonos y los canjearon u opinan
sobre los bonos de otros?

Bio

Fue jefe de la negociación de Deuda Soberana (1989-1993) y se encargó de su reestructuración.

¿Argentina es una rata de laboratorio por cómo el Gobierno lleva adelante la negociación de la deuda y así
sugieren algunos de sus colegas?

Diría una mezcla. Argentina ha seguido prácticas de cualquier negociación, esto es, empezar por presentando
proyecciones, analizar la sostenibilidad de una oferta y exponer el programa económico para vencer las
dificultades. Se podría profundizar o brindar más detalles en ciertos aspectos, pero esas son cuestiones más
bien particulares en este tipo de negociaciones. Después hay cuestiones de forma y técnicas. Argentina actuó
distinto en la secuencia del programa, trata de reestructurar la deuda con el sector privado por separado a
la deuda con el sector público mundial, esto es básicamente los organismos internacionales como el FMI.

Menciona la palabra plan económico, ¿hay un plan económico?

El Gobierno tiene algún plan, tal vez no lo ha hecho tan explícito y algunos acreedores sentados en la mesa
de negociación piden más precisiones. Pero ese es un tema de entendimientos mutuos. Un plan económico ayuda
más al contexto económico general que a la discusión con los acreedores.

Muchos dicen que el plan de Argentina es patear los vencimientos de la deuda y con eso ordenar la macro

Creo que el plan que tiene en la cabeza Guzmán va más allá de la deuda. Veo una idea de ir secuencialmente.
Primero, coordinando la economía para bajar la tasa de inflación, saliendo de la espiral ascendente en la
que nos encontramos e impide tomar decisiones. Segundo, recuperar el valor de la moneda local, fomentar el
ahorro y uso de pesos como mecanismo de negociación, bajando los incentivos para usar el dólar. Veo un
intento de evitar las consecuencias que han tenido los ciclos de devaluación para cohesionar el tejido
social y a partir de ahí producir crecimiento.

¿Cuál sería el costo de un default?

Estamos con problemas serios de credibilidad y si rompemos las reglas de juego sin mostrar cómo funcionaria
la economía en un escenario así, un default agravaría la cuestión. Pero si estamos en el camino de solución
con los acreedores y no se alcanza un acuerdo el viernes, los efectos de un default se atemperan aunque
habrá daños colaterales. Hoy es más importante mostrar el camino de solución a la deuda que prestar atención
al minuto a minuto o el mismo 22. Obviamente que en el recorrido no hay que volcar. Enfatizaría más cuan
cerca o no se está de resolver este problema y que se vea que el país se sobrepondrá relativamente rápido.

¿Cuál sería el impacto para las empresas de un default?

Si es un default duro habrá una corrección en el dólar, inflación más alta. Aumento en el costo de su
financiamiento y menos disponibilidad de dinero para sus financiamientos comerciales, particularmente el
comercio exterior. También lo sufrirán las personas, no solo las empresas.

Las gestiones para lograr un acuerdo con los acreedores privados ingresan en una fase crítica. La mirada de los expertos.

Todo indica que la Argentina volverá a declararse en default este viernes, al incumplir con el pago de más de 500 millones de dólares. Se trata de una fecha determinante, a la cual los especialistas financieros ya identifican como el 22M, porque inaugura la fase más crítica de las negociaciones que lleva adelante el Gobierno nacional para tratar de reestructurar la deuda extranjera en mano de acreedores privados.

Los esfuerzos para evitar una nueva cesación de pagos se frustraron a pesar de que la administración de Alberto Fernández extendió el plazo para lograr un acercamiento con los tenedores de un universo de bonos superior a los 65.000 millones de dólares.

En los últimos días se observaron avances: los grandes fondos que representan a los bonistas presentaron tres contrapropuestas al plan que diseñó el ministro de Economía, Martín Guzmán, que incluía una quita del 5% en el capital, del 62% en los intereses, y un período de gracia de tres años.

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Sin embargo, esa sintonía no alcanzó para cerrar un acuerdo antes del vencimiento de 503 millones de dólares correspondiente a los intereses de tres bonos de la serie Global, que el Gobierno nacional incluyó en su plan de reestructuración.

Ahora, el ministro de Economía, Martín Guzmán, ya asimiló que las discusiones con los inversores continuarán en un escenario de default. Días atrás, consideró que el 22M, pasó a ser una fecha “anecdótica”. La misión es avanzar con un acuerdo que permita minimizar los daños vinculados a una cesación de pagos, con la que se oficializa el cierre de los mercados internacionales.

El nuevo plazo que estableció el Gobierno es el 2 de junio. Hasta allí se podrá seguir negociando con los acreedores, quienes prometieron una tregua para no iniciar acciones legales por no pagar los intereses de los bonos globales. La discusión se desarrollará en un escenario conocido como “default blando”.

Clarín analizó los desafíos y los potenciales riesgos con el ministro Guzmán y con ex funcionarios y economistas especializados. 

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