Guillermo Pérez Roldán: tras la confesión, cuál será su peleaDeportes 

Guillermo Pérez Roldán: tras la confesión, cuál será su pelea


Hoy, Guillermo Pérez Roldán, en Chile, con su hijo recién nacido en el pecho; su confesión provocó escalofríos. Crédito: Gentileza G. Pérez Roldán
26 de mayo de 2020  • 00:01

El estado emocional de Guillermo Pérez Roldán, en los últimos días, fue un subibaja.

El viernes 15 fue papá por tercera vez. Damián, el “guatón” (NdR: término chileno; se refiere al Gordo), llegó para iluminar otra etapa de su vida, con casi 51 años. Alegre y en calma, decidió brindar una entrevista después de un largo tiempo. Amigo del perfil bajo [“Sólo me encuentran los que yo quiero”] y antes del primer contacto con

LA NACION,

jamás imaginó el camino que tomaría su testimonio. Por su propia decisión, además. Número 13 del ranking individual en 1988,

terminó realizando una confesión impactante, al exponer un caso de maltrato por parte de Raúl, su padre y entrenador en Tandil.

El efecto que causó su revelación fue de una magnitud abrumadora.

En Europa, donde obtuvo destacados resultados como jugador; en Chile, donde reside en la actualidad y entrenó, entre otros, a Nicolás Massú y Cristian Garín; y en la Argentina, donde permanece una parte de su familia y muchos de sus amigos, aquellos que conocían sus padecimientos íntimos. El teléfono de Pérez Roldán no dejó de tintinear desde el domingo pasado a las 6 de la mañana. Le llegaron emotivos mensajes de WhatsApp, uno detrás del otro, uno detrás del otro; inclusive, de gente del mundo del tenis con la que hacía años que no se contactaba. Las redes sociales y los espacios para comentarios en los portales de Internet se llenaron de opiniones. Los programas radiales y los noticieros de TV reflejaron la noticia, con turbación. Tandil, la ciudad donde Raúl Pérez Roldán desarrolló la escuela de tenis, sintió el impacto. También Olavarría, donde el “Gallego” trabajó algunos años como profesor. Muchos, sin buscarlo y a partir de las fuertes palabras de Guillermo, revivieron ingratas situaciones del pasado.

Algunos se preguntan qué buscó Guillermo Pérez Roldán poniendo sobre la superficie, por primera vez, los demonios del pasado. Y no buscó nada. Sintió la necesidad de desahogarse, sin pensar en lo que provocaría. Lo más valioso es qué quiere hacer con el efecto que causó.

Eso sí lo tiene claro. “Quiero terminar con todo este tema. No se trata de un ataque a mis viejos. Conté mi experiencia. Voy a implementar, de algún modo, una ayuda. No quiero más maltratos de profesores o padres a chicos. Quiero llevar la bandera de esta lucha. Lo otro, mi pasado, está terminado. Me voy a encargar de proteger a las generaciones que me toquen entrenar, de cualquier tipo de manipulación malintencionada. Eso haré”.

Esa será la pelea de Rocky.

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