Atalanta-PSG: el mito de la princesa cazadora que conquista a Europa entre millonarios y poderososDeportes 

Atalanta-PSG: el mito de la princesa cazadora que conquista a Europa entre millonarios y poderosos


Papu Gómez, capitán y símbolo de la aventura de Atalanta en Europa Fuente: AP

Alguna vez tenía que suceder, en algún tramo del cuento tenía que emerger el equipo que lleva el nombre de la princesa cazadora. Abandonada por su padre que quería un varón, y criada entre osos, Atalanta es un auténtico ejemplo de superación, según cuenta la mitología griega. Y esta última versión del club de Bérgamo, liderado por Alejandro “Papu” Gómez, está moldeada a su imagen y semejanza: bella, veloz y letal.

Fundada el 17 de octubre de 1907 por Ferruccio y Giulio Amati, Alessandro Forlini, Giovanni Roberti y Eugenio Urio, cinco amigos estudiantes, “La Dea” (“La Diosa”) nunca abrazó la satisfacción de un título en la Serie A. Nunca un Scudetto. Ganó la Copa Italia allá lejos y hace tiempo (en la temporada 1962-63) y obtuvo seis veces el campeonato de segunda división. Su historia exhibe diversos motivos para el orgullo, claro, como haber cobijado entre 1972 y 1974 a Gaetano Scirea, quien luego pasaría a la Juventus y se transformaría en uno de los mejores defensores de todos los tiempos. Pero el club nunca pegó el grito de campeón.

A cambio, en los últimos tiempos recogió las mejores medallas que se pueden conseguir, las del reconocimiento general. Poco tiempo atrás Atalanta ya era un fenómeno que sacudía la monocromía del Calcio. Hoy, después de dos temporadas extraordinarias, es más que eso: es una realidad que cruzó las fronteras de Lombardía y de toda Italia.


Duvan Zapata, en el centro, hace un gesto durante una caminata del equipo en el estadio Luz de Lisboa. Delante suyo, con barbijo, está Papu Gómez. El colombiano es el goleador de Atalanta Fuente: AP – Crédito: Rafael Marchante/Pool

Como consecuencia de este ciclo de alto vuelo, hoy Atalanta se sienta a la mesa junto a los grandes de Europa y llama a las puertas del poderoso Paris Saint Germain, con el que estará frente a frente para dirimir este miércoles el pasaje a las semifinales de la Champions League.

Este presente dulce del equipo, que cuenta con Papu Gómez como bandera y con otro argentino, el tucumano José Luis Palomino, uno de los pilares defensivos, tuvo su embrión en la temporada 2016/17, cuando un cambio radical en la institución derivó en el cuarto puesto del equipo y su acceso a la Europa League, lo que significó el retorno a las competencias continentales después de 26 años.


El entrenador italiano del Atalanta, Gian Piero Gasperini, en el estadio Luz de Lisboa en la víspera del partido entre Atalanta y Paris Saint-Germain. Fuente: AFP – Crédito: David Ramos / POOL

El hombre que sintetizó la transformación se llama Gian Piero Gasperini. Es el técnico que alumbró el renacimiento del club, lejos del Catenaccio, con planteos ambiciosos, con un 3-4-1-2 elástico, pero elástico en serio, en el que Papu Gómez es ese 1 que no sólo entrelaza líneas y llega al gol hasta con lujos (como cuando convirtió en la penúltima fecha ante el Parma, con caño incluido al esloveno Kurtic) sino que habita con asiduidad y sacrificio los costados del campo y hasta las espaldas de los mediocampistas.

Gasperini, como Atalanta, tampoco ha sido campeón. Pero revolucionó todo Bérgamo con sus planteos y con sus pareceres (“nunca se pierde; a veces se gana, a veces se aprende”) en un fútbol italiano acostumbrado tanto a los derroches de fortunas como a las posturas mezquinas a la hora de jugar. “En todo esto tuvo que ver mucho Gasperini y la dirigencia, que apostó al trabajo a mediano plazo del entrenador”, contó poco tiempo atrás Leo Rodríguez, un ex Atalanta que conoce muy bien la idiosincrasia del Calcio.

El millonario Antonio Percassi (ex jugador del club) es el presidente y Luca (uno de sus seis hijos) maneja la sociedad deportiva desde su función de CEO. Si habrán apostado fuerte a Gasperini en 2016 que lo sostuvieron contra viento y marea en aquellos primeros días tormentosos, cuando el arranque no pudo ser más desalentador: con él como DT, Atalanta perdió 4 de los primeros 5 partidos.

El tercer puesto en la Serie A que acaba de concluir también lo ocupó en la temporada 2018/19, lo que le permitió entrar por primera vez en la Champions League que lo tiene como protagonista hasta hoy. Si bien la llave con el conjunto parisino lo encuentra con dos bajas importantes (la del arquero Pierluigi Gollini, lesionado; y la del goleador esloveno de origen bosnio Josip Ilicic, quien aún no regresó de su país por problemas personales), Atalanta cuenta con jugadores desequilibrantes, además del ex atacante de Arsenal de Sarandí y San Lorenzo, como el colombiano Duvan Zapata (goleador de raza), el alemán nacionalizado croata Mario Pasalic (volante de ida y vuelta, con presencia, llegada y gol), o Ruslan Malinovskyi, el bombardero de Zhytomyr. Marten de Roon, Robin Gosens, Luis Muriel, Hans Hateboer y el propio José Luis Palomino le dan forma a una estructura basada en tres pilares: posesión, intensidad y solidaridad en todos los sectores de la cancha.

Está claro que Alejandro Gómez se transformó hace rato ya en el estandarte de este club, al que llegó hace seis años. Tras emigrar de San Lorenzo, hizo mucho ruido su talento en Italia con la camiseta del Catania, en donde estuvo tres temporadas. Pasó al Metalist de Ucrania y luego de un año regresó al Calcio. Después de dos temporadas en el conjunto de Bérgamo, llegó el 2016 de la transformación. Y el crecimiento colectivo no se detuvo. Y este capitán-emblema ya lleva 54 goles con la camiseta azul y negra, apenas tres menos que Adriano Bassetto, el italiano que ocupa el tercer lugar entre los máximos goleadores históricos del club.

Eso sí, cuando se habla de caudal ofensivo no se puede soslayar el mérito de este equipo, que en la Liga que acaba de terminar convirtió 98 tantos, por lejos el más goleador del torneo, con 22 conquistas más que el campeón Juventus y 17 más que el Inter, que terminó en segundo lugar.

Junto a Atalanta camina ese pueblo que acaba de ser golpeado por la pandemia como pocos en todo el planeta. Aquella “bomba biológica” que representó el duelo de ida con Valencia en el San Siro, el 19 de febrero, por la ida de los octavos de final de la Champions, alteró las energías y los planes. Se disputó la vuelta el 10 de marzo y después de aquellas dos victorias (4-1 en Italia, 4-3 en España), se detuvo el reloj. El mundo, claro, ya no era el mismo.

Después del paréntesis, en la Serie A volvió más convincente todavía (ganó cinco partidos al hilo y así sumó 9 triunfos en cadena, incluyendo los cuatro antes de la interrupción) y aunque en la recta final dejó puntos valiosos en el camino, su perfil no se alteró. Hoy se ubica en la antesala de un cruce fantástico en Lisboa con el gigante galo, el de Mbappé, Neymar, Icardi y los millones qataríes. También frente al Paris Saint Germain estarán el fisiólogo Jens Bangsbo y el grupo de preparadores físicos que lidera Domenico Borrelli. Todo un equipo detrás del equipo. Todo un equipo detrás de La Diosa.


Atalanta camina por el Estadio da Luz antes de su partido contra Paris Saint Germain Fuente: Reuters – Crédito: Rafael Marchante / Pool

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