Un relato visceral que muestra la historieta modernaEspectáculos 

Un relato visceral que muestra la historieta moderna

Fenómeno. Coraje da cuenta de la importancia comercial y para renovar público de los cómics adolescentes. La obra de la historietista Raina Telgemeier le ha valido varios premios importantes del medio. Foto: gza. editorial comun

Raina Telgemeier acaba de ganar, precisamente por Coraje, el premio Eisner, uno de los más grandes (seguramente el más comercial) del medio de la historieta, sobre todo en Estados Unidos. Y Coraje, gracias a la Editorial Común, acaba de ser editado en Argentina en plena pandemia, y pocos libros podrían definir mejor el estado del cómic actual (otra vez: sobre todo en Estados Unidos). Es una pieza que apunta a un público adolescente (la franja que hoy le gana por goleada a los superhéroes y al manga) que es al mismo tiempo universal, un éxito comercial (fue la historieta más vendida del 2019 en Estados Unidos) y que sabe contar con simpleza emociones crudas procesadas desde las viñetas (allí están los premios y críticas favorables).

Aquí, todo comienza con una noche de vómitos, una que mamá entiende como una gastroenteritis viral que anda por la casa, y que, páginas después y desde las náuseas frecuentes y demoledoras de Rania, ya que esta experiencia es autobiográfica, tiene que ver con otra cosa (de allí el nombre original del libro, “Guts”, que es “tripas” así como  un término informal para la idea de “coraje”).

Raina cuenta el origen de su ansiedad, que la lleva incluso a ataques de pánico. Entonces, sí, a veces se confunde sentimiento con didactismo, pero eso no quita la vitalidad de su propuesta: ambos terrenos, cómics y primera persona, han logrado ser desde hace rato una combinación poderosa -aunque gastada-, y que aquí hace en extremo simple comprender etapas de la ansiedad, cómo se la vive, cómo de repente se la descubre compañera aunque no se la quiera. La misma Raina ha declarado que contar esta historia “no ha sido una experiencia sencilla, o fácil, más allá que los dibujos te confundan y te hagan creer que sí. Tuve que realmente ponerme en el lugar de mis miedos, y de mis miedos cuando todavía los entendía menos.”

Raina es parte de la renovación de la historieta norteamericana desde los días de su adaptación del clásico infantil norteamericano Baby-sitters Club en 2006. 

Cuatro años después vería la luz Smile, el libro que ya comienza la saga que sigue en Coraje. Raina entiende la potencia del cómic para contar, y cómo eso aplica a un público adolescente: “Las novelas gráficas pueden contar sin decir, sin tener que describir desde los textos, es decir, permite que muestres sin que tengas que ser didáctico. Y sigue siendo desde siempre un medio privilegiado para romper las barreras que puedan separar a determinados niños, a determinado público, de la lectura. Por el otro lado, es fácil hacer un juicio de un libro tan solo viendo una viñeta, sin darle un segundo para entender qué te quiere contar y 

cómo, sin que subestimes sus anhelos narrativos.” Y tiene razón, al menos considerando nuestro mundo editorial, que todavía no han podido explorar esta veta más allá de libros de influencers y celebridades de Youtube.


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