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Galaxy Watch3: probamos el reloj, tradicional y tecnológico en partes iguales

Galaxy Watch3: probamos el reloj, tradicional y tecnológico en partes iguales

Si entrásemos a un taller de relojería, aquellos en los que cantan antiguos cucús y en los que un especialista nos recibe con una lupa sostenida en un ojo, acaso el hombre no sepa en primerísima instancia que el Galaxy Watch3 es un smartwatch, es decir, un reloj que en el interior no tiene engranajes y una pila redonda sino un hardware muy similar al de los teléfonos inteligentes. Ocurre que este dispositivo de Samsung, anunciado en agosto de este año y arribado al mercado argentino hace aproximadamente un mes, tiene un aspecto que hace honor a la relojería tradicional. Naturalmente, una inspección más cercana delata que sus agujas son representaciones digitales en una pantalla circular.

Compatible con teléfonos iOS y Android (lo probamos con un Galaxy Note 20 Ultra), el Watch3 trajo cambios de diseño y sumó algunas funciones respecto a sus antecesores, en especial por la capacidad para realizar electrocardiogramas (como el Apple Watch desde 2018 y el Galaxy Watch Active2, entre otros modelos), aunque esa característica no está disponible aquí, ya que le falta la autorizacion de la Anmat. La versión que usamos esta semana en LA NACION tiene un tamaño de 41 milímetros de caja (hay una variante más grande, de 45 mm) y una pantalla de 1,2 pulgadas con resolución de 360 x 360 píxeles, que está protegida con un vidrio Gorilla Glass DX. Tal como señalamos, se destaca su elegancia: su caja es de acero inoxidable y tiene una correa de cuero. Cabe señalar que si bien ofrece muchas funciones útiles para la práctica deportiva, combina mejor con una camisa que con una musculosa. Por supuesto nada impedirá que lo use un corredor o un ciclista, o para monitorear diversas variables de salud, otro de sus aspectos destacados. Las correas pueden cambiarse por otros diseños.

El reloj Galaxy Watch3 apuesta por un diseño clásico, aunque repleto de tecnología

Este dispositivo no sólo tiene una estética clásica; también recoge otras señas de la relojería tradicional, por ejemplo el bisel giratorio, presente en casi todos los relojes anteriores de la marca. En los modelos analógicos esa rueda se utiliza como un cronómetro o un método alternativo a las agujas para medir el paso del tiempo, entre otras opciones. En este caso el bisel sirve para navegar las funciones del reloj de un modo preciso (avanzar en una lista de aplicaciones, ítems en un menú, etcétera). Huelga decir que también se trata de una vía alternativa y complementaria, ya que la pantalla es táctil y permite abrir aplicaciones, recorrer menús, etcétera, con el dedo, como si se tratase de un smartphone en frasco chico. A esto se agregan dos botones físicos, grandes aunque elegantes, en el lateral derecho, que suman un punto para los amantes del diseño retro y que restan para los fans de minimalismo. El fabricante ofrece una variedad de esferas o interfaces (muchas con agujas y la posibilidad de sumar complicaciones, esto es, elementos dentro del dial que muestran información alternativa a la hora) y también hay opciones para los que prefieren un toque más relajado, digital y/o deportivo.

Con Tizen 5.5 como sistema operativo (un desarrollo del fabricante surcoreano), Watch3 es completo en cuanto a conectividad: Wi-Fi, Bluetooth, GPS y NFC son parte de la oferta, lo mismo que múltiples aplicaciones para complementar sus funciones básicas (como reloj, o para ver notificaciones del teléfono en la pantalla). Hay de todo; en general, alternativas de acceso desde la muñeca a múltiples servicios digitales o a herramientas que ya llevamos en el teléfono, pero que nos ahorran verlas allí.

Para cumplir con su “carácter smart” incluye sensores que ofrecen funciones avanzadas como monitoreo de frecuencia cardíaca, de presión arterial y nivel de oxígeno en sangre, además de análisis del sueño. Incluso “mide” el nivel de estrés del usuario e invita a realizar ejercicios de respiración para relajarse, y además tiene una sección dedicada a la salud de la mujer. Para su funcionamiento, configuración y emparejamiento trabaja en vínculo con las apps Galaxy Wear y Galaxy Health (con información muy completa para entrenar en diferentes disciplinas), disponibles gratis tanto en la App Store de Apple como en Google Play. Como es usual en estos casos, se piden varios permisos y accesos; el vínculo inalámbrico con el smartphone se realiza sin mayores inconvenientes.

El dispositivo de muñeca tiene una batería de 247 mAh que en nuestra experiencia ofreció cerca de dos jornadas de uso, y está equipado con carga inalámbrica. Ninguna queja respecto a su desempeño, que en términos generales ofrece fluidez, cortesía de un procesador de doble núcleo Exynos 9110 (también de la casa), acompañado de 1 GB de RAM y 8 GB para almacenamiento interno. Se destaca asimismo la certificación IP68 y el grado militar MIL810G que, en criollo, significa que está protegido del agua y del polvo. En la práctica es posible bañarse con él e incluso nadar sin que sufra por ello. Ya que hablamos de chapuzones, la pantalla se ve bien incluso cuando está bajo el agua. El desempeño del display también es bueno con luz solar de frente, algo que no pueden ostentar todos los relojes inteligentes. Eso se aprecia, igual que la buena sensibilidad del panel táctil, que en nuestra prueba funcionó sin inconvenientes (incluso en manos de usuarios con dedos gruesos).

Tanto una persona que eligió un reloj en 1920 como aquel que compra uno en 2020 tiene preferencias subjetivas. En ese terreno hay que mencionar que la elegancia que propicia el acero y el aspecto robusto de Watch3 se traducen en un peso que está por encima de otros modelos disponibles en el mercado. En este caso (la versión con caja de 41 milímetros) acusa 48 gramos. Para algunos, aquel puede ser uno de sus puntos menos convenientes y resultar molesto en la muñeca. Por caso, el mencionado Galaxy Watch Active2 pesa 18 gramos menos y es un poco más compacto. En todo caso, como decíamos, se trata de preferencias personales que podrían remediarse con el uso y la costumbre. Un detalle que se aprecia: tanto el bisel como la pantalla resisten el paso de los dedos, sin acusarlo con marcas de las huellas.

En relación a las llamadas, es posible atenderlas desde el reloj, sin reproches para hacer al respecto. También es cómodo para controlar la reproducción de música sin tener que sacar el teléfono del bolsillo o del bolso; en estos casos, el bisel giratorio también sirve para la tarea, por ejemplo para pasar la canción o subir el volumen de la música. El Samsung Galaxy Watch3 que probamos se ofrece en el mercado local por un precio sugerido de 44.999 pesos. La variante de 45 milímetros asciende a los 47.999 pesos.


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