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Se estrena Pibas del viento: historias de crecimiento en una orquesta juvenil

Se estrena Pibas del viento: historias de crecimiento en una orquesta juvenil

Si alguna vez volviera a plantearse la discusión sobre la transformación de los clubes de fútbol en sociedades anónimas, Pibas del viento sería un contundente argumento en contrario. El documental de Liv Zaretzky muestra la tarea social que, más allá del fútbol profesional, cumplen estas asociaciones civiles: retrata el día a día de tres integrantes de la Orquesta Vamos Los Pibes, que funciona en el Centro Cultural Osvaldo Miranda, del club Atlanta.

Dirigida por el trompetista Hugo Lobo, líder de Dancing Mood, la orquesta es un espacio de enseñanza musical y de contención social para chicos de 6 a 13 años. Con una cámara testigo, que observa sin intervenir directamente, Zaretzky registró la dinámica de las clases dictadas por Ariel Brukman a través de las vivencias de tres de las alumnas.

“De niña fui al conservatorio de música clásica, y tengo un pésimo recuerdo. Me conmovió ver el acercamiento a la música que se transmitía en la orquesta, partiendo de la práctica, de la equivocación, y cómo se llega a hacer música ajustando eso que al principio suena como ruido”, cuenta la directora, egresada del Instituto de Arte Cinematográfico (IDAC) de Avellaneda. 

Las protagonistas de “Pibas del viento”, el documental de Liv Zaretzky sobre la Orquesta Vamos Los Pibes que dirige Hugo Lobo.

“Por eso quise hacer una película que transcurriera en ese lugar, donde percibía un fuerte sentimiento de pertenencia y se daban prácticas comunitarias tan valiosas como bastardeadas por nuestra sociedad. Ahí veía cómo creaban lazos pibas y pibes que quizás hace unos años hubieran sido compañeros en la escuela pública y que con la educación cada vez más estratificada dejaron de cruzarse”.

Las tres protagonistas del documental están en un momento clave. Dos de ellas, Sofi y Guada, transitan el último año de esta etapa de aprendizaje de sus instrumentos -el trombón y la trompeta- y se preparan para entrar de lleno a la adolescencia. Maite, por su parte, está buscando y buscándose.

“La elección de las tres chicas fue natural: eran quienes tenían más presencia en la orquesta, las mayores, las que empezaban a abrazar la música desde otro lugar, las que tenían fuerte vínculo e historia con el club. No fue una decisión premeditada que fueran tres mujeres. Las conocimos y supimos que tenían que ser ellas”.

Zaretzky las sigue en los ensayos, pero también en momentos de sus vidas fuera de la orquesta. Maite vive literalmente en la sede del club; Sofi tiene que viajar dos horas y media para llegar a las clases en Villa Crespo; Guada, su compinche, abandonó el conservatorio y tiene que convencer a su mamá de que la deje seguir yendo a las clases en Atlanta.

Las tres son criadas por sus madres, sin figura paterna a la vista. Los diálogos -entre sí, con los docentes, con sus madres, con las productoras del documental- revelan su mundo: gracioso, conflictivo, complejo. La música y la fotografía son algunas de las herramientas que encuentran para sobreponerse a las adversidades de su entorno. 

“Desde un principio tuve claro que quería centrarme en los niños que asistían a la orquesta y no en los adultos que motorizan el espacio. Me interesaba particularmente la preadolescencia, ese momento de cambios físicos y emocionales donde los espacios que habitamos y las decisiones que empezamos a tomar con cierta autonomía van definiendo nuestra subjetividad y quiénes seremos en la adultez”.

Pibas del viento, documental de Liv Zaretzky sobre la Orquesta Vamos Los Pibes que dirige Hugo Lobo.

Con humor y sensibilidad, Pibas del viento resulta tanto una muestra de las posibilidades de la música como contención social (“cuánto podrían ayudar la creación de más espacios como este para dejar de pensar en la cárcel para los pibes y la baja de la edad de imputabilidad”) como un fresco sobre el fin de la niñez.

El documental iba a estrenarse en el BAFICI de este año, que fue cancelado por la pandemia. Ahora, desde este martes 15 de diciembre, tiene un preestreno con fines solidarios. Mandando un mail a [email protected] se puede pedir el link para ver la película, a cambio de una “entrada” de 200 pesos que será destinada a las familias de los integrantes de la orquesta Vamos Los Pibes.

WD

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