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Unicef: Advierten que el 16% de los adolescentes trabaja y la mitad empezó en la pandemia

Unicef: Advierten que el 16% de los adolescentes trabaja y la mitad empezó en la pandemia

Según surge de la tercera encuesta Covid-19 que presentó hoy Unicef para medir el impacto de la pandemia, trabajan 260.000 adolescentes y la mitad de ellos empezó durante la cuarentena Crédito: Unicef

El 16% de los adolescentes argentinos trabaja y más de la mitad empezó a hacerlo a partir de la pandemia, según surge de la tercera encuesta Covid-19 que presentó hoy Unicef para medir el impacto de la pandemia. Son 260.000 adolescentes. La mitad de ellos no trabajaba antes de la cuarentena. “El dato preocupa, ya que entendemos que son chicas y chicos que se insertaron tempranamente al mercado laboral, en condiciones de informalidad para paliar la caída del ingreso familiar”, advierte Sebastián Waisgrais, especialista en inclusión social de UNICEF, responsable de la presentación del informe.

Se trata de un monitoreo que viene realizando Unicef desde el comienzo de la pandemia para dimensionar el impacto de la pandemia en la vida de los chicos. La primera medición, que abarcó 2400 hogares de todo el país, se hizo en abril, la segunda en julio y la más reciente, a comienzos de noviembre.

Uno de los datos que más preocupa a los especialistas en infancia es la caída de ingresos en hogares con chicos. “Estamos terminando 2020 con un 60% de niños y niñas bajo la línea de la pobreza“, dice Waisgrais.

Según los datos presentados, cuatro de cada diez hogares del país donde residen niños, niñas y adolescentes -lo que equivale a 2,1 millones de familias- afrontan una reducción en los ingresos laborales. Son más de 9 millones de personas. Además, una de cada cinco familias con chicos enfrenta al menos una deuda.

Según los nuevos resultados, de todos los hogares con niños, niñas y adolescentes que enfrentan una reducción de ingresos laborales, alrededor del 70% de ellos perdió la mitad o más de la mitad de sus remuneraciones.

Un informe que publicó ayer el Indec (Primer informe de resultados Estudio sobre el impacto de la COVID-19 en los hogares del Gran Buenos Aires) con datos de octubre, aporta datos similares a los que difundió Unicef: el 40,3% de los hogares contaban con al menos un miembro con problemas laborales (despido, suspensión, disminución de ingresos). En los hogares en que reside al menos un niño, niña o adolescente, los problemas laborales alcanzaron el 48,3%.

Además, las estadísticas oficiales indican que el 49,3% de los hogares consultados tuvo una reducción en su ingreso total. La pérdida de ingresos alcanzó al 57,3% de los hogares con al menos un niño o adolescente. Un 33,8% de los hogares relevados declaró que se vio en la necesidad de reducir al menos un alimento (carne vacuna, otras carnes, verduras frescas o leche) por razones económicas. La carne fue el alimento que el 87% de los consultados dijo haber dejado de comprar por la crisis.

Cuando se les consultó otras estrategias para paliar la crisis de la economía familiar, el 45,8% de los hogares relataron que redujeron el consumo de productos no alimentarios, el 28,6% que dejó de pagar los servicios y el 11% dijo que se endeudó.

Asimismo, entre los hogares endeudados, el 36% utilizó los fondos prestados para comprar alimentos. En el caso de las villas y asentamientos, entre julio y octubre último aumentó la cantidad de familias que debieron recurrir a un préstamo o fiado para adquirir comida, pasando del 25% al 30%.

“Nos preocupa lo que está generando la reducción de ingresos laborales. Claramente, la inserción temprana de los adolescentes en el mercado laboral tiene que ver con esta situación. Salen a buscar los ingresos que la familia perdió y necesita para garantizar su subsistencia. Nos resulta muy significativo el importante número de hogares que dejaron de comprar alimentos y que se endeudaron para hacerlo, dato que se mantiene más o menos estable durante las tres encuestas. Esto indica que las condiciones de seguridad alimentaria están, en una importante proporción, afectadas“, dice Olga Izasa, representante adjunta de Unicef Argentina.

Sin vacunas

Otro de los hallazgos del relevamiento que preocupa a los expertos de Unicef es comprobar que a lo largo de la pandemia son muchos los chicos que dejaron de recibir sus controles médicos: en la última medición, el 42% no había asistido al médico durante este año. Además, el 20% no recibió la vacunación de calendario. “Este es un dato que preocupa y nos desafía para el año próximo año, para recuperar estos índices y para que todos nos vinculemos con la estrategia de vacunación contra el Covid-19”, dice Izasa.

En materia de educación, el relevamiento de Unicef pone el alerta en la necesidad de un pronto regreso al sistema presencial. Un dato llamativo es que el 58% de los chicos consultados dijo que le cuesta mantener la atención durante las clases a distancia. Cuando les consultaron a los padres si volverían a mandar a los chicos a clases presenciales el año próximo, el 71% dijo que sí. Sin embargo, el 49% consideró que las escuelas no están en condiciones de garantizar la seguridad y de evitar contagios en el regreso a las aulas.

“Hay que hacer un trabajo con los padres para que recuperen la confianza en los colegios. Las condiciones nunca van a ser perfectas, pero es responsabilidad de toda la comunidad educativa. Este indicador nos habla de que hay algo que se quebró con la pandemia y debemos recuperar para poder construir”, dice Izasa.

La sobrecarga que generó en las mujeres y sobre todo en las madres la pandemia es algo que se debería contemplar a nivel gubernamental y tomar medidas, generar concientización, aseguran desde Unicef”. La sobrecarga que están sintiendo las mujeres va a tener consecuencias. Hay un cansancio acumulado. Debería contemplarse una política específica para afrontar esta situación”, detalla la especialista.

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