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Producción de Chanchos: El Gobierno dice que sigue el acuerdo con China, pero está frenado

Producción de Chanchos: El Gobierno dice que sigue  el acuerdo con China, pero está frenado

La foto con Alberto Fernandez con activistas veganos y posando con una urna que decía “No al acuerdo porcino con China” generó tal desconcierto en Beijing que en las últimas horas hubo conversaciones aclaratorias entre ambos gobiernos, supo Clarín.

Este diario consultó también a las autoridades chinas, pero no obtuvo respuesta sobre la confusión que generó la foto tomada el 25 de noviembre tras un almuerzo del Presidente en la Casa Rosada, en el que estuvo la modelo Liz Solari, el presidente de la  Unión Vegana Argentina, Manuel Alfredo Martí. 

China es el segundo socio comercial de la Argentina, y este año estuvo en el puesto número uno tras desplazar por algunos meses Brasil. Tiene una relación política privilegiada con el kirchnerismo y sigue apostando financiamiento a la obra pública local en tiempos en que no lo hay. Más aún, sobre el fin de semana pasado, el ministro de Transporte Mario Meoni festejaba con bombos y platillos los acuerdos negociados en Beijing por el embajador Luis María Kreckler y el representante comercial Sabino Vaca Narvaja, que contemplan préstamos por 4.695 millones de dólares para intervenir 3.384 kilómetros de vías del sistema ferroviario de carga en 14 provincias, entre otras inversiones. Beijing tiene paciencia estratégica, pero es implacable ante los desaires.

Poco después de esa foto con los veganos, el Gobierno salió a diestra y siniestra defender la marcha del acuerdo con China. El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y otras fuentes del gobierno salieron el martes a defender la vigencia del acuerdo con China para el desarrollo de granjas porcinas. Kulfas en particular dijo que “sigue en pie” y que la iniciativa está “en óptimas condiciones”.

Pero el acuerdo que inicialmente se pensaba ya sufrió modificaciones, no es el mismo y está frenado por la presión ambientalista.  En los hechos se afirma que está marcha, pero está frenado. Ya no será el mismo de lo que se había pensado inicialmente.

Por ahora no habrá memorándum de entendimiento de Estado a Estado, como originalmente se pensaba entre Beijing y Buenos Aires. Por el contrario, para lograr que se concreten acuerdos parciales, el Gobierno estudia dejar librada la cuestión a que sea negociaciones entre el sector privado y los chinos o que sean también acuerdos entre gobiernos provinciales y China, tal como lo está haciendo Jorge Capitanich, en Chaco, y estudia hacerlo Juan Schiaretti, en Córdoba.

No sería la mejor opción ni siquiera para los ambientalistas que vienen presionando porque ya el control no estaría centralizado en el Estado, pero fue la consecuencia de la presión, que logró torcer el brazo a la administración Fernandez. Tanto que en la Unión Vegana Argentina, cuyo presidente Manuel Alfredo Martí estaba en la foto con Liz Solari, emitió un comunicado señalando que Fernández se había comprometido a “no promover modelos industriales de producción de ganado porcino que puedan poner en riesgo la salud pública”.

Tal como había adelantado Clarín el acuerdo para exportarle la carne porcina al segundo socio comercial de la Argentina estipulaba inversiones de US$ 3.500 millones en granjas y frigoríficos para los próximos cuatro años. Apuntaba a aumentar en 900.000 toneladas la producción de carne porcina y a generar exportaciones por US$ 2.500 millones.

A medida que fue creciendo la noticia y el despliegue en los medios, y cuando en plena cuarentena el Gobierno se desnudaban detalles del memorándum de entendimiento para el desarrollo de decenas de granjas, de miles de cerdas madre, y de frigoríficos, creció la oposición de los ambientalistas.

Hubo marchas hasta en Plaza de Mayo y Congreso contrarias al acuerdo. Solari y Martí dijeron haberle llevado 538.000 firmas contra éste al Presidente el 25 de noviembre, el mismo día en que murió Diego Armando Maradona.

En septiembre pasado, y tras la embestida ambientalista -el canciller Felipe Solá los recibió y también su equipo- el gobierno incorporó un artículo al acuerdo que establecía la necesidad de respetar el bienestar animal y el medio ambiente. Todo ello quedó sujeto de aprobación a la parte china, que aún no devolvió su propia versión del acuerdo. Este debía firmarse en noviembre, pero del mismo no hay noticias. 

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